
En su opinión, hay «cierta falta de control ejercida por los padres» hacia los hijos. «El propio ejercicio de la autoridad se ha desvirtuado», añade, y lleva a que los adolescentes tienen no sólo «muy pocas responsabilidades», sino la «sensación de que pueden hacer lo que quieren». En su consulta encuentra hijos desbocados y padres desgastados por no haber sabido manejar determinadas cuestiones a tiempo. Peralgo avanza unas pautas para prevenir conflictos.








