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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

Política

LOS NACIONALISTAS CELEBRAN EL ABERRI EGUNA
«Hay que reflexionar sobre las elecciones»
Desde los resultados «han sido muy malos» hasta un parco «son sólo datos», simpatizantes del PNV muestran sus sensaciones agridulces respecto al 9-M y enjuician la estrategia del partido
24.03.08 -

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«Hay que reflexionar sobre las elecciones»
EN GRUPO. Irantzu Uriarte celebró el lluvioso Día de la Patria Vasca en Bilbao junto a sus amigas Ane, Udane, Zuriñe, Mireia y Kristina. / FOTOS: IGNACIO PÉREZ
Fieles a la tradición, incluso pese al intenso frío y la lluvia que azotaba ayer Bilbao. La Plaza Nueva de la capital vizcaína reunió un año más a cientos de simpatizantes y militantes del PNV durante la celebración jeltzale del Aberri Eguna. La expectación era grande por escuchar el discurso oficial del partido tras el varapalo electoral de las últimas generales. Durante el mitin, atención y constantes muestras de apoyo a los interlocutores mediante aplausos. A la conclusión, respaldo leal de las palabras del lehendakari Juan José Ibarretxe y del presidente de la formación, Iñigo Urkullu, aunque en muchos corrillos hubiera cierta sensación agridulce por los últimos resultados en las urnas. Para un nutrido grupo de jeltzales, el de ayer fue un acto «moderado» que, para algunos, sonó incluso a «rectificación».

Las secuelas de los últimos comicios, en los que el PNV perdió 117.000 votos, se dejaron sentir en forma de incertidumbre entre los concentrados, que hicieron ondear sus ikurriñas una y otra vez como símbolo de orgullo e ímpetu para superar el descalabro. «Está claro que hay que reflexionar sobre lo ocurrido», advirtió Ángel Martínez-Manso. A su juicio, los resultados de las generales fueron «muy malos» y se antoja necesario un profundo análisis para detectar posibles errores y poder corregirlos.

Su compañero Martín percibió cierto giro hacia la sobriedad en el discurso de ayer y lo aplaudió, sobre todo, si sirve para reorientar la estrategia política del PNV «a tiempo» de evitar un nuevo castigo del electorado en las autonómicas, cita de trascendencia sin igual para el entorno jeltzale. El discurso más «a pie de calle», como lo definió Urkullu hace unos días, «llega en el momento más indicado, justo cuando la situación social parece que así lo requiere». A su juicio, la caída electoral del 9-M se produjo, precisamente, «por no haber tomado antes las decisiones que ahora se empiezan a poner en marcha».

«Pérdida de identidad»

Pero hubo excepciones. El tono del Aberri Eguna no gustó por igual a todos los asistentes, pese a que muchos se habían hecho ilusiones de que asistirían a un discurso duro, de los de antes, cuando el lehendakari declaró que «Euskadi nunca será una parte subordinada de España» y arrancó una cerrada ovación.

«Estamos sufriendo una impresionante pérdida de identidad. Con tantos pactos y guiños a los socialistas no hacemos otra cosa que mostrar una y otra vez nuestra debilidad. No vamos bien y hay que radicalizar con urgencia el discurso. En otro caso, yo me rindo», avisó Javier Mestraikua, un peneuvista «de toda la vida», aunque «desengañado» en los últimos tiempos. En su opinión, ha sido el «acomodamiento» del partido el principal culpable de su pérdida de respaldo electoral.

De las frases que podían escucharse ayer a un público que aguantó el mal tiempo, en unos casos guarecido bajo la carpa instalada en la Plaza Nueva y en otros, refugiados en los arcos de este antiguo recinto, cabe deducir una certeza: no fue un Aberri Eguna clásico, tradicional, de los de casa de toda la vida. No. Hubo curiosidad por saber si de las intervenciones de los líderes se desprendería un nuevo futuro, y también cierta prevención a escuchar la palabra fracaso. «Muchos advierten en los corrillos que ya hemos sufrido un serio aviso y apuestan por replantear la propuesta del lehendakari para recuperar parte de los votos perdidos», admitió, aunque sin intención de pronunciarse al respecto, María Camino Landa, una jeltzale a la que la lluvia y el frío no amedrentó y que fue una de las más puntuales asistentes a la fiesta nacionalista.

Otros simpatizantes ubicaron el principal escollo del referéndum a cientos de kilómetros de distancia. «No nos lo van a poner fácil desde Madrid», consideró el bilbaíno Joseba, convencido de que el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero intentará buscar «todas los estorbos posibles» para impedir una consulta que definió, convencido, como «absolutamente necesaria» para alcanzar de una vez la «convivencia» en Euskadi.

En una línea muy similar se expresó Andoni Urrutxurtu, llegado desde Zeanuri para celebrar junto a su nieto mexicano el Día de la Patria Vasca. «No va a resultar sencillo. Ni nos van a dejar, ni parece que lo tengamos del todo claro a tenor de lo que hoy hemos podido comprobar», analizó, tras escucha atento las intervenciones de Juan José Ibarretxe e Iñigo Urkullu.

A resguardo del agua y el frío entre los soportales de la concurrida Plaza Nueva, la sobremesa posterior al acto político se prolongó hasta que la hora de comer llamó a rebato. Numerosos jeltzales jugaban a observar los movimientos, los gestos, del presidente del PNV, del lehendakari, del líder del GBB, Joseba Egibar, en busca de rastros de confrontación o, al contrario, de signos de que todo va bien. Como siempre.

Enrike Barrondo forma parte de lo que, en el argot técnico, se conoce como un miembro de las nuevas generaciones de un partido. Ayer demostró, como dicen los expertos, que son estos simpatizantes quienes más se 'mojan' en sus opiniones. Mientras bastantes veteranos respondían con un «yo no sé» a la pregunta de si es necesaria la consulta de Ibarretxe, Barrondo se mostró rotundo: «El derecho a decidir es lo más importante y la consulta se debería realizar. Es el objetivo final», apuntó, aunque, eso sí, dejando una puerta abierta. «Los plazos pueden flexibilizarse».

En su opinión, el partido ha sabido hacer «autocrítica» después de los malos resultados electorales para dar forma a un discurso renovado y «más social», pero que «no ha sufrido cambios» en lo que a cuestiones puramente políticas respecta. «A mí no me parece que se haya moderado en ningún punto esencial», indicó.

Pacto con el Estado

Que el presidente del EBB logró ayer el respaldo de las bases parece bastante claro a tenor de las muestras de apoyo del público, aunque los mayores aplausos se los llevara el lehendakari. María Camino Landa echaba miradas por doquier a la tribuna ubicada bajo la carpa y confirmaba con sus gestos de asentimiento las palabras de Urkullu. Le «conoce» y considera que se trata de un «buen gestor» y «el relevo perfecto de Xabier Arzalluz, al que la gente añora mucho».

Irantzu Uriarte acudió desde Getxo a la Plaza Nueva. Para ella, el discurso de Iñigo Urkullu resultó «muy completo» y criticó a quienes «echan la culpa de todo al partido». En su opinión los resultados de las generales fueron «sólo datos nuevos con los que hay que trabajar a partir de este momento». ¿Pactos con el Gobierno central? «Por desgracia, tenemos el DNI y el pasaporte que tenemos y en la realidad actual estamos obligados a coincidir, en algunos aspectos por lo menos, con el Estado», señaló la joven getxotarra, para quien el Ejecutivo español «no debería poner demasiadas pegas».

También los simpatizantes más recientes del PNV asumieron a pies juntillas los mensajes lanzados desde el atril de la Plaza Nueva. Fue el caso de Sanha Crisma, inmigrante que hace poco más de un año se integró en las bases del partido como afiliado. Satisfecho con las palabras pronunciadas por Ibarretxe y Urkullu, insistió en que «hay que llegar a un acuerdo» para otorgar a la sociedad vasca el derecho a decidir que le corresponde. «Conozco este pueblo desde hace casi dos décadas -manifestó- y confío en que alguna vez pueda elegir su propio destino si así lo desea».
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