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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

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El uranio de los tuareg
Los 'hombres azules' disputan al Gobierno de Níger el control de los yacimientos del mineral en el desierto
24.03.08 -

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El uranio de los tuareg
MÍTICOS. Un miembro de la tribu de los tuareg camina con sus camellos por una remota región del sur de Níger. / REUTERS
Areva es el gran patrón de Níger y planta dura batalla a la competencia. Esta firma minera francesa invertirá 1.000 millones de euros en el desierto nigerino con el objetivo de convertir a la república africana en el segundo productor mundial de uranio y así desplazar definitivamente a otros postores internacionales que también aspiran a explotar los grandes recursos locales. Pero el acuerdo, firmado el pasado mes de enero, lleva camino de exacerbar los conflictos asentados en unos arenales en los que parecen confluir buena parte de los principales actores de la política internacional, los míticos tuareg, diversas guerrillas y un buen puñado de empresarios.

Según los servicios secretos occidentales, Al-Qaida del Magreb Islámico mantiene bases en la región y la Casa Blanca acusó al régimen de Niamey de proporcionar materia prima para los planes atómicos de Sadam Hussein. El argumento, uno de los empleados para propiciar la invasión de Irak, tuvo un inesperado efecto bumerán. Tras ser rechazado por un diplomático norteamericano enviado al país, alimentó el escándalo de Valerie Plame, la espía de la CIA descubierta por el entorno del presidente Bush y, curiosamente, esposa del delator.

Resulta paradójico, y cruel, que uno de los estados más pobres del planeta, habitual farolillo rojo en los listados del Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, lleve camino de convertirse en el segundo proveedor mundial del codiciado uranio. Aún más sorprendente parece que el control por sus ingresos haya originado una contienda interna entre el gobierno y un frente guerrillero, sustentado por la población tuareg que habita esa zona árida. Que los denominados 'hombres azules', representantes de una primitiva cultura nómada, disputen los beneficios derivados de la fuente del combustible nuclear, se antoja un triple salto mortal en el tiempo y un ejemplo más de la globalización económica.

Radioactividad

El Movimiento Nigerino por la Justicia demanda una mejor distribución de los ingresos, pero las ONG internacionales denuncian también las consecuencias nefastas de la explotación minera. Según sus informes, los réditos obtenidos por las 100.000 toneladas extraídas en los últimos 36 años no sólo no han beneficiado a los habitantes del norte y este del país, áreas donde se hallan los yacimientos, sino que, al contrario, han perjudicado notablemente sus condiciones de vida. Las mismas entidades alertan sobre la degradación del medio ambiente provocada por las labores de extracción o la prolongada exposición de las comunidades nativas a sustancias radioactivas.

Las consecuencias nefastas también se proyectan en el plano político. El acuerdo prevé la posibilidad de que las autoridades puedan negociar libremente con una cierta cantidad del material descubierto y si se produce el previsible alza en el precio del producto, estimado en torno al 50% para el 2008, dispondrán de más medios para combatir a los rebeldes, con los que mantiene una política de represión. Su postura actual es de renuncia a toda posible negociación, tal y como ha ocurrido en Mali con una sublevación similar. Las maneras del presidente Mamadu Tanja también han sido puestas de manifiesto por Reporteros sin Fronteras, que le achaca diversas violaciones de la libertad de prensa.

Pero no acaba ahí la concurrencia. En el desértico escenario se congregan multitudes de todos los orígenes. La necesidad de combustible por las firmas occidentales está siendo contestada por la voracidad de China e India, que también han llegado para demandar materias primas y combustible para sus pujantes economías. Según los analistas, esta pugna puede derivar en el recrudecimiento de las disputas por los yacimientos e intensificar la lucha armada en virtud de intereses completamente ajenos al país.

Plagas y enfermedades

En el frágil Sahel, estas maniobras mercantiles pueden desencadenar tragedias más graves. La región, principal víctima del cambio climático, sufre desde hace varias décadas una sucesión de sequías que agostan los pastos y han provocado terribles hambrunas. Actualmente, tan sólo el 4% de su territorio puede cultivarse. La ayuda internacional es indispensable para una población extremadamente vulnerable a plagas y enfermedades. Se calcula que 3,6 de sus 13,7 millones de habitantes sufren permanentemente la amenaza de la desnutrición. El recrudecimiento de los combates generaría desplazamientos masivos y una crisis humanitaria de grandes proporciones.

Los orgullosos tuareg también sufren las consecuencia de este proceso. La mayoría ha abandonado su trashumancia ante la desaparición de los pastos que mantenían sus ganados y la proliferación de minas también ha perjudicado el tránsito por sus antiguas rutas. La mayoría ha hallado refugio en grandes aglomeraciones como Agadez y sus ancestrales formas de vida, e incluso, la propia identidad, se encuentran en peligro de desaparición. El vínculo que mantienen con los yacimientos de uranio puede ser una manera de recuperar su destino o, quizás, la ruina definitiva, al convertirse en instrumentos y víctimas de la ambición ajena.
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