
El alcalde de la localidad, Francisco Javier Pagola, explicó que todos los vecinos y comerciantes de la zona, siempre acompañados por bomberos o personal de Protección Civil, han podido acceder a sus propiedades para recoger algunas pertenencias. Muchos de ellos aprovecharon la ocasión para proteger sus casas, ahora sin ventanas, tabiques o puertas, de las inclemencias del tiempo.
Pagola confirmó que la estructura de los edificios afectados «ha aguantado perfectamente y parece que no va a ser necesario derribar ninguno». No obstante, todavía queda mucho por hacer y es posible que pasen semanas, incluso meses, hasta que todos los vecinos puedan regresar a sus domicilios y los comerciantes a sus establecimientos.
La Delegación del Gobierno en La Rioja informó ayer mediante un comunicado que ya son casi seiscientas las solicitudes de indemnización presentadas. En esta línea, Pagola aclaró que los funcionarios del Ayuntamiento de Calahorra han estado trabajado sin descanso para recoger todas las demandas e insistió en que «no hemos tenido ninguna noticia del Ministerio del Interior o la Delegación del Gobierno».
El regidor informó de que el Consistorio se ha puesto en contacto con los hoteles y las inmobiliarias de la zona para alojar para los vecinos afectados por la explosión hasta que sus viviendas sean reparadas. También, dijo, «estamos negociando con el Gobierno de La Rioja la posibilidad de conceder ayudas económicas a la espera de las decisiones que tomen en Madrid».
Tráfico rodado
Las calles afectadas por la explosión fueron ayer abiertas al tráfico. Numerosos ciudadanos aprovecharon la ocasión para constatar sobre el terreno las terribles consecuencias de la explosión. Pagola apuntó que diversos pabellones del cuartel de la Guardia Civil están destrozados y, por tanto, no se pueden utilizar. Algunos agentes, dijo, han sido alojados en acuartelamientos de los alrededores. El alcalde también recordó que los dos albergues de la localidad están a disposición de los vecinos afectados.






