
EL PROYECTO
EL PROYECTO
La Fundación Leia, que tiene su sede en el parque tecnológico de Miñano, realizará a partir de abril un estudio sobre la influencia en la pérdida de peso del consumo de alimentos funcionales -modificados para que alguno de sus componentes afecte al organismo de forma positiva- y de complementos nutricionales. La entidad, que en 2006 puso en marcha una Unidad de Investigación Clínica Nutricional en colaboración con la UPV y el hospital Txagorritxu, someterá a una dieta «equilibrada e hipocalórica» a 50 alaveses.
Este régimen dietético, que se prolongará durante ocho semanas, será complementado con la toma de agua mineral con un concentrado nutricional, que presumiblemente ayudará a perder los kilos de más.
Un equipo de médicos y nutricionistas supervisará semana a semana la evolución de cada participante. Antes de comenzar la prueba, los voluntarios tendrán que superar una completa revisión médica para verificar su buen estado de salud.
Los investigadores creen que los participantes -que no podrán ser menores de edad ni tener más de 45 años- podrían llegar a perder «entre 6 y 7 kilos de peso» tras el estudio. Entre los requisitos para tomar parte en la investigación, se requiere, asimismo, contar con un índice de masa corporal (IMC) comprendido entre los valores 25 y 30. Este parámetro puede calcularse de una forma sencilla. Se obtiene tras dividir el peso en kilos entre la altura en metros, resultado que se vuelve a dividir a su vez entre la altura.
Salud
El concepto de 'nutrición adecuada' está siendo sustituido por el de 'nutrición óptima'. El primero se refiere a la ingesta de alimentos para obtener los nutrientes suficientes para satisfacer las necesidades orgánicas de cada persona. El segundo es más amplio e incluye la potencialidad de las comidas para promocionar la salud, mejorar el bienestar y reducir el riesgo de sufrir enfermedades. Razón por la que la gama de de alimentos funcionales disponible en el mercado es cada vez mayor.
En 2006, la Unidad de Investigación Clínica Nutricional puso en marcha su primer estudio. En aquella ocasión se analizó el impacto del consumo de comprimidos de extracto de té verde sobre la oxidación de grasas y el aumento del gasto energético.






