El cómic oriental no es sólo cosa de niños. Hay vida más allá de Dragon Ball y Shin Chan, como bien sabe la editorial Ponent Mon, que ha apostado por el manga para lectores adultos. Para ello lanzaron una línea de sugerente nombre, Nouvelle Manga, todo un tratado de principios, bautizada así para hacer referencia directa al movimiento homónimo que ha revolucionado la historieta gala en los últimos tiempos.
La empresa inició su andadura con 'La espinaca de Yukiko', obra de Frédéric Boilet, dibujante francés afincado en Japón que juega con la mirada subjetiva como si fuese una cámara fotográfica, para contar, con una sensibilidad poco habitual, su relación amorosa con una muchacha de ojos rasgados que se revela como su principal fuente de inspiración.
En 'La espinaca de Yukiko' el aautor opta por experimentar con el medio, utilizando recursos como la foto retocada o el vídeo para captar una realidad autobiográfica. Boilet juega con el punto de vista del lector. Podemos sentirnos dentro del relato, observando lo que acontece a través de los ojos del protagonista, el propio autor galo, narrador consciente, en tiempo real, de su breve idilio con Yukiko Hashimoto, «hermosa como Anna Karina a ojos de Godard, bella como Maggie Cheung para Oliver Assayas...» Una delicatessen.
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