La Policía tiene tomadas las calles de la capital, Lhasa, aunque las autoridades siguen sin confirmar si se ha impuesto el toque de queda. /REUTERS
"Genocidio cultural" en el Tíbet
El Dalai Lama, líder espiritual del Tíbet, ha denunciado desde Dharamsala, la ciudad india septentrional que acoge al Gobierno tibetano en el exilio, que de una forma "intencionada o no intencionada, alguna clase de genocidio cultural está teniendo lugar" en el Tíbet.
Pese a los últimos acontecimientos, ha reiterado que sus reivindicaciones no han cambiado y que sigue pidiendo "autonomía, no independencia". También ha reclamado la ayuda de la comunidad internacional, a quien atribuye una responsabilidad de carácter moral en la causa tibetana.
En su primera comparecencia pública tras los disturbios del pasado viernes en Lhasa, la capital tibetana, el Dalai Lama ha denunciado las trabas y restricciones que, a su juicio, las autoridades chinas imponen al desarrollo de la educación y la formación en los monasterios tibetanos y ha alertado del riesgo de desaparición al que se enfrenta el patrimonio cultural del Tíbet.
Además, ha expresado su preocupación por el hecho de que las autoridades chinas hayan hecho uso de "la fuerza" para conseguir la estabilidad y la paz en la región tibetana.
Violenta manifestación en París
Cientos de personas se han manifestado ante la Embajada de China en París en apoyo al pueblo tibetano en un acto que ha desembocado en enfrentamientos con la Policía.
Uno de los manifestantes ha logrado escalar el muro de la Embajada, situada en el distrito ocho de la capital francesa, y ha derribado la bandera china. Sin embargo, los policías le han arrebatado inmediatamente la enseña china y la han protegido hasta entregarla a uno de los funcionarios de la misión diplomática.
El presidente de la comunidad tibetana en Francia, Thupten Gyatso, ha denunciado "medio siglo de persecución bajo ocupación china" y ha pedido una intervención internacional en el país.
Entre los manifestantes se encontraba el filósofo André Glucksmann, quien se ha referido a la "soledad mundial" en la que se encuentra el pueblo tibetano, que sufre la represión "a puerta cerrada", por lo que ha pedido una "comisión de investigación internacional" que "abra Tíbet a los observadores".
Las autoridades chinas siguen sin confirmar si Lhasa se encuentra bajo un toque de queda
Pekín amenaza con infligir un "severo castigo" a quien mantenga las protestas más allá de mañana por la noche
El Gobierno tibetano en el exilio cifra en 80 el número de muertos
La presión internacional aumenta sobre las autoridades chinas en busca de una solución pacífica
Tras dos días de disturbios en la capital del Tíbet, que han dejado al menos diez, la calma está volviendo poco a poco a unas calles tomadas por las Fuerzas de Seguridad chinas. El alcalde de Lhasa ha explicado que "la situación general es buena". La vuelta a la normalidad se produce un día antes de que concluya el plazo que el Gobierno chino ha dado a los manifestantes para que cesen las protestas. De lo contrario, recibirán "un castigo severo".
El Gobierno chino lanzó un ultimátum de 48 horas a los manifestantes por la independencia del Tíbet para que cesen las protestas que se han cobrado ya al menos diez muertos, según datos oficiales aunque los tibetanos en el exilio elevan esta cifra a un centenar.
A raíz de los peores episodios de violencia desde 1989, las autoridades judiciales han dado de plazo a los manifestantes hasta mañana por la noche para dar un giro a los acontecimientos en beneficio de su propia indulgencia. "Los criminales que no se rindan antes de la fecha límite serán castigados cumpliendo con la ley", anunciaba la página web del Gobierno chino.
El Ejecutivo señalaba también que aquellos que apoyen o cobijen a los manifestantes serán castigados y que por contra se recompensará a aquellos que ofrezcan información. La televisión tibetana, controlada por el Gobierno, instaba a los ciudadanos a denunciar "el propósito malintencionado" del Dalai Lama. Las Fuerzas Armadas chinas no confían en el resultado del ultimátum y busca a los "agitadores" casa por casa en Lhasa.
Con la vista puesta en los Juegos Olímpicos, que se celebran dentro de cinco meses, la presión internacional sigue aumentando sobre Pekín. Australia, Estados Unidos y Europa han instado en las últimas horas a China a encontrar una solución pacífica, mientras que Taiwán ha condenado la represión ejercida contra los tibetanos por parte del Gobierno chino.
Guerra de cifras
No hay unanimidad a la hora de informar sobre el número de muertos que se han cobrado los disturbios. Mientras que China admite que son diez los fallecidos, exiliados tibetanos residentes en India consideran que al menos 80 personas han muerto en las protestas y otras 72 han resultado heridas.
Según las primeras estimaciones avanzadas por las autoridades chinas, que han señalado que "no se produjeron incidentes violentos a lo largo de todo el sábado", los altercados han dejado también un saldo de "22 edificios y docenas de vehículos policiales y privados quemados" y "un centenar de tiendas saqueadas".
Las autoridades siguen sin confirmar si la capital tibetana se encuentra bajo un toque de queda aunque han reconocido que han "impuesto" un "control del tráfico en las calles principales" de Lhasa, donde aún no se ha restablecido la comunicación telefónica.
Los disturbios registrados el viernes fueron el cenit de las protestas desarrolladas en Lhasa desde el pasado lunes, cuando 500 monjes del monasterio de Deprung iniciaron unas manifestaciones para conmemorar pacíficamente el 49 aniversario de la rebelión de 1959 contra el dominio chino, que aplastó Pekín y provocó el exilio de 100.000 tibetanos, entre ellos su líder espiritual, el Dalai Lama.
El Dalai Lama teme un "baño de sangre"
Aunque la calma se ha instalado hoy en Lhasa, el Dalai Lama sigue temiendo que haya más muertos en el Tíbet a menos que Pekín cambie de política hacia esa región controlada por China, que la considera parte de su territorio nacional.
Pese a los últimos acontecimientos, el líder espiritual de los tibetanos se ha mostrado partidario, en la BBC, de que se deje a Pekín organizar los Juegos Olímpicos de este verano. Considera que la cita es una oportunidad para que los chinos muestren su apoyo al principio de la libertad.
Amnistía Internacional reclama una investigación independiente
La represión china en el Tíbet ha provocado también la queja de Amnistía Internacional, que ha pedido a las autoridades de pekín que autoricen una investigación independiente a cargo de la ONU.
"La situación merece también la atención del Consejo de Derechos Humanos en su actual sesión", afirma esa organización no gubernamental en un comunicado. Además, sostiene que China debe "mostrar la máxima contención" al responder a las protestas de los tibetanos e informar de todas las personas que han sido detenidas en la capital Lhasa durante la pasada semana.