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Guipúzcoa

LUIS CERRÓN , PSICOPEDAGOGO Y PROFESOR
«Los roles de hombres y mujeres se cambian hablando, pero sobre todo haciendo»
El elgoibarrés Luis Cerrón ha escrito 'Friego luego existo', en el que hace una reflexión sobre los papeles que marcan las relaciones de pareja y anima a cambiarlos
16.03.08 -

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«Los roles de hombres y mujeres se cambian hablando, pero sobre todo haciendo»
'AMO DE CASA'. El psicopedagogo elgoibarrés posa con un ejemplar de su libro. / J. CALLEJA
A ritmo de fado tuvo lugar, el viernes 14 de marzo, la presentación del libro 'Friego luego existo' del psicopedagogo y profesor universitario elgoibarrés Luis Cerrón. En el libro, «que he pretendido se pueda leer de un tirón», se reflexiona sobre los roles que marcan y condicionan las relaciones entre hombres y mujeres, «entre las personas», puntualiza Cerrón. Todo ello con humor e ironía y narrado con la base de la experiencia del propio autor.

-¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?

-La idea yo creo que comenzó hace unos diez años. Coincidió con una época en que dejé un tanto de lado el trabajo en la ikastola para estudiar y me quedé en casa. Entonces vas siendo más consciente de los trabajos que hay que hacer en casa. Además, participé en algunos cursos de Emakunde y me fui dando cuenta de la cantidad de mujeres a las que preocupaba ese reparto de roles y, al mismo tiempo, su interés porque desde otros sectores -en este caso el de los hombres-, se abordara el tema. Luego viene la necesidad de dar a conocer mi punto de vista.

-¿Y cómo aborda usted ese reparto de roles en la sociedad?

-Pues me he inventado un poco la historia de cómo han sido las relaciones entre las mujeres y los hombres, utilizando un poco de humor, ironía... para mostrar esos roles, los argumentos que se han venido utilizando para mantenerlos y lo que realmente se busca con la perpetuación de esos papeles. En una segunda parte también muestro cómo esa situación no es aceptada por muchas mujeres y tampoco por muchos hombres, entre los que me encuentro.

-'Friego luego existo'. ¿Fregar puede cambiar la forma de ver las cosas y los roles que imperan?

-Yo intento hacer un juego de palabras con una expresión muy conocida que viene del mundo de la filosofía, algo que tal vez se relaciona con un rol masculino e introduzco el 'friego', que podría pensarse asociado a la mujer. Yo hablo en primera persona. Yo soy la persona que friega y ahí está la diferencia. Cuando hablamos de relaciones no hablamos de hombres y mujeres sino entre personas. Yo soy la persona que puede fregar, puede pensar y puede hacer multitud de cosas que hay que hacer porque es necesario, porque si no ni nuestra casa ni nuestra sociedad funcionaría. Hay cosas que hay que hacer y las hacemos todos. No hacemos distinciones entre los que se quedan en casa o los que están fuera. Todos trabajamos. Es un concepto distinto y es lo que ayudará a cambiar.

-Tal vez cambiar de roles, aunque fuera por un tiempo y de forma drástica, ¿ayudaría a dar un vuelco a la situación?

-Yo cada vez soy menos drástico. Lo que planteo es que se trata de tomar una opción, un camino. Los roles son algo que viene de muy atrás pero que no tienen porque mantenerse, que no tienen sentido y no son necesarios, y hay mucha gente, cada vez más, que así lo entiende. Es una cuestión de analizar y hacer, no quedarnos en la teoría. Al final se trata de acostumbrarnos a cambiar el sofá por la escoba.

-¿En los últimos años usted, ha visto que muchos hombres han dado ese paso?

-Yo creo que sí. No se habrá evolucionado en todas las partes de igual forma, pero creo que sí se ha avanzado. En este asunto influyen muchos factores como el entorno, la comodidad o la seguridad. Muchos hombres se muestran seguros si tienen a alguien que les presta su atención y dedicación...

-¿Y las mujeres?

-Pues también influye mucho el sentimiento de seguridad. A algunas les supone seguridad creer que controlan todo eso y piensan: 'Y si no hago yo eso, si lo repartimos, ¿dónde queda mi papel?' Esto es más acentuado en mujeres que han estado siempre en casa. Pensar que hay que cambiar todo eso crea una cierta inseguridad. Pero no siempre es así ni en el caso de los hombres ni de las mujeres y se aceptan las nuevas situaciones con gran naturalidad.

Cambiar en familia

-En su libro cuida de forma especial el lenguaje, las expresiones que utiliza...

-El lenguaje es esencial para cambiar. Lo que decimos, la forma en que nos expresamos, da una idea de lo que pensamos pero también nos condiciona para pensar de una forma. En el libro he cuidado mucho ese aspecto y prácticamente he ido haciendo una traducción de expresiones y giros a un lenguaje no sexista ni machista porque para mí es esencial. Cambiar la forma de hablar ayuda a cambiar tu forma de ser.

-¿Ve el día en que no sea necesario hablar de roles y desigualdad?

-Vamos avanzando pero el camino es largo. La esperanza está en las nuevas generaciones a las que hay que educar de una forma distinta. Ya se está haciendo pero es una tarea ardua porque en ellos influye no solo la escuela, sino el ambiente y la familia, que es el ámbito en el que se deben producir los cambios para que los niños lo vean con naturalidad y no reproduzcan viejos hábitos.
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