
TAU CERÁMICA IURBENTIA -
Pero no se trató de un monólogo por falta de actores alternativos. No. Había una pareja sobre el escenario, pero hubo quien no recordó el guión, se quedó en blanco prematuramente y ya con esa rémora careció de tablas para adecuarse al personaje con la credibilidad mostrada en la mayoría del resto de las funciones ya oficiadas.
El iurbentia tardó cinco minutos en anotar su primera canasta. Para el minuto 8 sólo había aportado cinco puntos a su casillero. El punto de partida para una ejecución anunciada. Quedó en segundo plano con una severa prontitud la incidencia en el derbi de la defensa, su mejor arma. Fue bueno el trabajo en el repliegue de los de Txus Vidorreta, pero pierden tanto la vida en ataque que las cuentas no le salen y el equilibrio no acaba de plasmarse en la balanza.
Apelando a la lógica, es lo que se puede esperar de un equipo tan roto como el bilbaíno. Las lesiones le han quebrado el espinazo y así no hay manera de caminar erguido. Lo uno lleva a lo otro, pero en ocasiones es más gratificante asustar, amenazar, que el hecho en sí de empezar a repartir mandoblazos. Y la conocida realidad es que sin Recker, aunque haya aún compañeros con mejor porcentaje de tiro, el iurbentia ya no impone tanto respeto desde el perímetro.
Debilidades
De incluirse en el club de los más efectivos desde la línea mágica a casi ni catarla. Ayer, por un pelo no se fueron los vizcaínos a casa sin palotes en el trozo de pared reservado para los triples. Uno, ya en plena letanía, de Marcelo Huertas, el cuarto que intentó, evitó el 'carolo'. Con uno de diecisiete en tiros de tres, poder ganar un partido de baloncesto moderno es una quimera. Los hubo precipitados, otros bien defendidos. Algunos carecieron de explicación por quedar tan lejanos de su propósito. Pese a dominar el rebote ofensivo, los de Vidorreta entregaron sus chapas, sin saberlo, progresivamente, mientras se convertían en prisioneros de sus debilidades.
Lo bueno que sigue teniendo un Bilbao Basket que volverá a ganar y dejará en el olvido esta crisis de resultados es que no se rinde. Su escasa aportación ofensiva del primer cuarto -nueve puntos con sólo tres canastas de campo- dio paso a una reacción química. Sus entrañas le acercaron a la convulsión y gracias a un paso más en su buen concepto defensivo maniató al TAU y le colocó en las puertas de los problemas de faltas. Pero faltaron esos triples en lanzamientos cómodos que otrora le daban la plenitud y servían para abrir huecos y saludar a sus rivales en tono de despedida.
Por contra, el TAU se zafó de sus titubeos copiando al alumno de al lado. Aceptó el reto de modificar su comportamiento y con una de sus mejores propuestas defensivas de la temporada se fue a por el escaparate final. Con Sergi Vidal de estilete le dio vuelta a un inquietante 8-0 que había puesto al iurbentia por delante (17-15 como primera ventaja local). Teletovic, a lo suyo, le acompañó y con un 2-12 las aguas se remansaron en la orilla alavesa.
Primer cargador desaprovechado por el iurbentia. En la reanudación no se atisbaron indicios que propusiesen esperanza a un público local que llegó a La Casilla temiéndose lo peor. Comportamiento lógico del ser más cabal. Savovic incomodó en el poste bajo y se hizo con cinco puntos consecutivos que constituyeron el estertor para el iurbentia. En cuanto redujo la desventaja a cuatro puntos (38-42), sin saberlo recibió la extrema unción. La ofició Tiago Splitter, que demuestra su profesionalidad con una ardor especial cada vez que se topa con su ex equipo. Como debe ser. Ayer hizo acopio de imágenes para dejar tranquilos a los mandamases de los Spurs por su contratación. Tardó en darse cuenta de que no tenía ante sí a Fred Weis. Pero se percató con tiempo de sobra para enseñarle a su equipo el camino de la cumbre.








