
También Yeste y Etxebe regresaban al equipo inicial. Cara y cruz para el basauritarra que, tras lograr el primer gol de los leones en su retorno a la sala de máquinas del conjunto rojiblanco, se veía obligado a dejar el campo tras no poder superar los efectos de un balonazo que le dejó k.o. El de Elgoibar, por su parte, como es habitual en él, sembró la incertidumbre en la defensa verdiblanca y contribuyó de forma decisiva con la acción del penalti.
Fueron trepidantes los primeros minutos disputados en el Ruiz de Lopera. Con el comportamiento de ambos onces, los técnicos -Paco Chaparro y Joaquín Caparrós- lanzaban un mensaje de intenciones: hacerse con el timón del encuentro y llevar la iniciativa del mismo. Afortunadamente, en el intercambio de guantes, fue el Athletic el que dio primero y abrió la lata tras sensacional asistencia de Llorente y certera definición de Yeste.
A partir de ahí unos y otros jugaron a impulsos. Y en ese dominio alterno fue el Betis quien, en esta ocasión, encontró el premio tras doble remate del chileno Mark González, que aprovechaba un balón suelto que él mismo había generado tras disparo al palo izquierdo de la meta de Armando. Así, el Betis conseguía la igualada y llevaba el partido en tablas al vestuario. Eso sí, bien pudo no ser así si, tras una confusa jugada, entre Susaeta, el línea y un centímetro de más hubiesen escrito un desenlace diferente.
Tras la reanudación, sufrimos un momento crítico cuando la presión de los de Chaparro encerró a los leones y nos hizo temer lo peor. Por suerte no fue así y, en una jugada aislada en área rival, el 'Gallo' de Elgoibar sacaba petróleo de una acción confusa y conseguía un penalti que David López, por partida doble, y con una encomiable tranquilidad hacía subir al marcador.
Pero lo más sorprendente estaba por acontecer. El energúmeno de turno -cazado por el servicio de seguridad- lanzaba una botella que impactaba con violencia, provocando herida, en la cara de Armando y obligaba al árbitro de la contienda a tomar la acertada decisión de suspender el choque, ante la imposibilidad de que el guardameta se pudiese reincorporar al juego y con un Athletic que ya había realizado sus tres sustituciones.
Así se esfumó un partido sin punto final. Los despachos dictarán sentencia: victoria rojiblanca o, lo más probable, la disputa de los minutos restantes. En cualquier caso he ahí la cuestión.








