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Cultura

CON PERMISO
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16.03.08 -

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FEÍSMO. El cantante Rodolfo Chikilicuatre, entre bastidores. / EFE
Francamente, lo de Rodolfo Chikilicuatre y su afamado 'Chiki chiki' es como un herpes sonoro de estética abracadabrante, de sociología delirante y de gusto peor que el de la gallineja con champán. Ahora bien, que no se exagere la cuestión, porque es mucho más grave que todavía haya quien crea con vergüenza y pena que el cantante español en Eurovisión representa a un país, a su cultura o a su historia, lo cual equivaldría a pensar que vale exactamente lo mismo la Alhambra de Granada que una canción de Peret o un tapiz de Goya que el abrigo con chinchillas de Massiel.

Y no sólo eso, ya que tampoco se entiende por qué aún a la gente le importa algo ese festival de Eurovisión que es como una verbena prehistórica y desustanciada, donde encima dominan la zanguanga y el feísmo. Un alarde de inconsistencia o un desfile de intrascendencia, del que no queda ni un átomo de recuerdo una semana después, por mucho que se empeñen admiradores y detractores.

Además, puestos a comparar horrores varios y estéticas deplorables, casi es preferible el Chikilicuatre con su 'Chiki chiki' en Eurovisión, que la posmodernidad hortera de los dos mil y un personajes de la prensa rosa. ¿Estamos?

fundación guggenheim

Vidarte: funciones ejecutivas

Todavía está por ver la evolución de la 'galaxia Guggenheim', tras el anuncio de la salida de Thomas Krens a lo largo de este año. Sobre todo, por lo que se refiere al macroproyecto de Abu Dhabi, el museo de 30.000 m2 con un coste estimado de 200 millones de dólares, cuyo diseño corresponde a Frank Gehry.

Evidentemente, todo indica que tarde o temprano los patronos norteamericanos acabarán por reequilibrar las prioridades de una fundación muy centrada en la expansión exterior durante la era Krens. Ahora bien, tras su marcha, también parece inminente que Juan Ignacio Vidarte tendrá que asumir mayores funciones ejecutivas tanto en lo que se refiere al proyecto de Abu Dhabi, como en todo lo relacionado con la presencia exterior de la propia fundación. Podría ser, por ejemplo, en el puesto de subdirector general con responsabilidad para los proyectos internacionales, si bien no sólo hay que definir todavía sus funciones, sino que igualmente habrá que ver cómo se simultanea todo esto con la dirección del museo de Bilbao.

Será una gran oportunidad, en todo caso, ya que Bilbao puede ganar peso en la galaxia Guggenheim, además de reforzar la condición de ciudad pionera en la nueva museística global.

música

Negocio rentable

El negocio de la música todavía puede ser rentable. Lo demuestran las enormes ganancias que se obtienen con los conciertos y la música en vivo. Un ámbito en el que existe el dominio aplastante de un gigante llamado Live Nation, cuya doble estrategia se centra en la expansión geográfica y en la creación de un sello discográfico propio.

Fíjense que Live Nation no sólo acaba de comprar las dos principales compañías que organizan conciertos en Francia (Jackie Lombard Productions) y en España (Gamerco, en la que se integran las empresas de los poderosos Gay Mercader, Pino Sagliocco y Roberto Grima), sino que también ha creado un nuevo sello en el que se editará el próximo disco de Madonna.

Las cifras de Live Nation son apabullantes: más de 33.000 eventos anuales, cerca de 67 millones de espectadores, exclusiva en las giras de los Rolling Stones, Madonna, U2 o Coldplay, derechos para más de 170 locales como el Fillmore de San Francisco o el Wembley Arena de Londres y hasta cientos de portales de Internet, empresas por todo Occidente y una capitalización en bolsa con cifras astronómicas. El negocio de la música está en crisis, sí, pero no para Live Nation.

e.portocarrero@diario-elcorreo.com
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