«Los impositores nos han dicho que no quieren la fusión, que quieren que la caja mantenga su identidad. Por eso invitamos a aquellos que están modulando su mensaje en torno a la fusión a alcanzar un gran acuerdo en torno a una candidatura verdaderamente independiente que mire al futuro», declaró el presidente de los populares alaveses, Alfonso Alonso, en clara alusión a los socialistas.
Los conservadores ya habían trasladado este planteamiento al PSE hace tres días en una reunión a la que asistieron Alonso e Iñaki Oyarzábal por parte del PP y los socialistas Txarli Prieto y Javier Rojo. A día de hoy, las opciones de que prospere la iniciativa popular parecen limitadas.
Y es que el PSE mantiene intensas conversaciones con el PNV para tratar de llegar a un acuerdo que haga posible que Rojo siga al frente de la entidad. Los contactos deben clarificarse antes del próximo martes 18, fecha en la que expira el plazo para la presentación de candidaturas al consejo de administración. El futuro presidente debe figurar en esas planchas. Rojo aún no ha desvelado oficialmente sus planes a la espera de saber si tiene o no opciones de seguir en el cargo.
Los números
El PNV cuenta con 36 de los 98 integrantes de la asamblea de la Vital (dos representantes de pueblos no han podido ser elegidos por desacuerdos entre PNV, EA y Aralar). El PP dispone de 25 y los socialistas, de 22. Es necesario, pues, un acuerdo a dos para controlar con mayoría absoluta la caja. En caso de no cerrarse ningún pacto, los jeltzales pasarían a dirigir en minoría la entidad. En julio del pasado año ya se produjo este desencuentro a tres a la hora de pactar la nueva Diputación alavesa. Ello hizo que el PNV, la tercera fuerza política, se hiciera con el Gobierno foral.
Aunque jeltzales y socialistas llegaran a un pacto, Rojo no tendría plenamente garantizada su continuidad al frente de la caja. El actual presidente lleva dieciséis años en los órganos de dirección de la Vital y tanto el PP como el PNV han cuestionado públicamente que con la ley en la mano pueda seguir cuatro años más.
Si decide volver a presentarse será la comisión de control de la caja (integrada por cuatro personas afines al PSE y otras cuatro al PP, incluido el presidente, Miguel Garnica, que tiene voto de calidad) quien decida en primera instancia. Ello no ocurrirá probablemente hasta pocos días antes de la asamblea general del día 30, en la que se nombrarán los nuevos órganos de dirección de la caja que luego elegirán al presidente.






