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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 10 febrero 2012

Sociedad

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Bodas de oro
Medievales, exóticas, campestres o de crucero los novios modernos, cansados de darse el 'sí, quiero' en el altar, eligen escenarios propios de película para celebrar su enlace

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Bodas de oro
LUJO. Banquete de boda en una mansión de la Costa Azul que perteneció a la baronesa de Rothschild.
No sólo la publicitaria Eva Longoria o el extravagante actor Tom Cruise eligen castillos majestuosos para jurarse amor eterno. Emular a los famosos -en cuanto a bodas se refiere- ya se encuentra al alcance del común de los mortales, cansados de decirse el 'sí, quiero' en el altar. Oficiar la ceremonia en una gruta repleta de velas o invitar a los más allegados a pasar un de fin de semana en un palacio ambientado en el Lejano Oriente es lo que se lleva ahora.

Aunque existe una sensación general de que la institución matrimonial está de capa caída, los datos confirman que cada año se celebran más bodas. Según el Instituto de Estadística, en 2006 se casaron casi 212.000 parejas, 2.700 más que el año anterior. Lo que sí ha variado es la forma de celebrar el enlace: el 44% de los contrayentes prefieren acudir al juzgado antes que pasar por la vicaría. Por el mismo precio -el gasto medio de una boda, religiosa o civil, va de los 20.000 a los 35.000 euros-, los nuevos novios deciden hacerlo a lo grande.

Y propuestas no les faltan.Campestres, exóticas, medievales o en una playa desierta... «Últimamente se llevan mucho las ibicencas, permiten celebrar bodas en un ambiente mucho más relajado y 'fashion' que en el típico salón», opina Verónica De la Reina, una de las fundadoras de la agencia integral de bodas y eventos La Reina Oca.

Esta empresa pone al alcance de la pareja todo lo necesario para que su boda se convierta en un verdadero cuento de hadas. Fincas espectaculares, castillos de ensueño, palacetes de época... son algunos de los idílicos escenarios que eligen sus clientes. «Hoy en día los novios buscan bodas diferentes dentro de la normalidad. Quieren romper moldes dando toques originales como puede ser la búsqueda de una localización muy especial», explica De la Reina.

Rituales más divertidos

Uno de esos lugares difíciles de olvidar es la finca de Villa Urrutia, en Tarragona. Entre dos hectáreas de vegetación, una jaima imperial ambientada en Marruecos hace las delicias de cientos de personas que quieren viajar en el tiempo en el día de su boda. «Mucha gente se casa en la Iglesia por el espectáculo y las bodas civiles suelen ser muy sosas. Nosotros damos la posibilidad de realizar otro tipo de rituales, más vistosos y divertidos», declara Julens Muñoz, su encargado.

El rito de las velas es una de sus llamativas propuestas. En plena noche, un grupo de malabaristas realizan el baile del cortejo con sus juegos de fuego. Los novios sustituyen los anillos por velas cuyas llamas unen en un cirio central, símbolo del compromiso. «Forma parte de la ambientación étnica y es uno de las opciones más solicitadas», se felicita Muñoz.

Existen tantas posibilidades como los contrayentes puedan imaginar: cuevas en dónde las hadas invocan al matrimonio con danzas del amor, una decoración minimalista con zonas 'chill out', sofás y cojines de colores o una auténtica boda árabe andalusí con exhibición ecuestre y espectáculo de luz y sonidos incluídos.

«Intentamos romper con el tradicional banquete muy preparado dentro del hotel lleno de cortinas, salir de toda esa parafernalia y hacer algo más natural, con detalles que hacen que todo el mundo recuerde este día». Es la filosofía que rige el Cortijo Balzán, en Granada. Este complejo rural se puede alquilar durante todo el fin de semana para que el recién estrenado matrimonio pueda disfrutar de su fiesta en compañía de todos sus invitados. «Hacemos fiestas rocieras, medievales o todo lo que los clientes nos pidan y también ofrecemos la posibilidad de que puedan convivir un par de días todos juntos. Les recibimos con cóctels y actuaciones y damos ideas sobre las actividades que pueden realizar por los alrededores», apunta Gonzalo, gerente de la finca.

Un sueño sin precio

Las combinaciones e ideas son infinitas, pero también los precios pueden llegar a serlo. Alojar a sesenta invitados en el complejo Baizán durante dos días supone un desembolso de 3. 400 euros, a los que se puede sumar el precio de la carpa para la ambientación con capacidad para 150 comensales, unos 1.500 euros. En el caso de Villa Urrutia, únicamente el montaje de los espectáculos tiene un coste de 800 euros, a lo que habría que añadir el servicio de restaurante. Todo esto, sumado a los trajes, viaje de novios y alianzas, puede hacer temblar la cuenta corriente de cualquier pareja.

Pero las ocasiones especiales no tienen precio, menos aún si los que se casan se lo pueden permitir. Oscar Etxebeste, de La Fábrica de Sueños, confiesa que sus clientes «no reparan en gastos» a la hora de materializar sus deseos. «Hicimos en París una boda de un jeque que quería todo el pórtico del castillo como si fuera una rosaleda. Se gastaron unos 6 millones en la decoración con flores», recuerda Etxebeste.

La empresa en la que trabaja este profesional se dedica a construir escenarios extravagantes donde las haya. Iglesias abandonadas con música gregoriana y camareros vestidos de fraile, la escenificación de un circo con magos haciendo trucos de magia a los invitados... «A veces son los novios los que te tienen que parar los pies para que tu imaginación no te desborde», asegura el miembro de La Fábrica de Sueños.

De crucero por Europa

«El 80% de nuestros clientes son extranjeros de nivel medio alto, divorciados que se quieren volver a casar o españoles que desean hacer algo más íntimo y discreto en otro país», indica Miguel Drudis, responsable de la agencia Golden Star Events en España. Este profesional en eventos se dedica a ofertar bodas para «gente que busca algo elegante» fuera de nuestras fronteras. Malta, Roma, Francia y Viena son algunos de los destinos a elegir. Según Drudis, casarse fuera del país es mucho más económico. «Al ser menos los invitados, el precio se rebaja. Una boda española con 80 personas supone unos 30.000 euros, mientras que la misma en Venecia te puede salir por 12.000», reconoce.

Su empresa también propone las conocidas como 'Fantasy Weddings', una especie de simulacros de boda oficiadas en escenarios de lo más lujosos: edificios históricos como la casa de Mozart en Viena, la residencia de verano del modisto francés Christian Dior en La Provenza, el hotel Beach Plaza de Montecarlo, con vistas al mar, o incluso de crucero por el Mediterráneo. «Son ceremonias laicas para intercambio o renovación del compromiso para parejas que desean una celebración evitando formalidades administrativas. No son un matrimonio con efectos legales», aclara.

A más de uno le gustaría ser invitado a uno de estos bodorrios; lo malo es que no todo el mundo está dispuesto a dejar las tradiciones a un lado. Según Drudis, «los españoles todavía somos demasiado anticuados». Por eso son pocos los novios que se animan a darse el 'sí, quiero' de la mano de estos 'directores' de bodas y en escenarios propios de película.
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