Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

POLÍTICA
El oficio más peligroso por 200 euros al mes
02.03.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El oficio más peligroso por 200 euros al mes
ARTEFACTO construido por los terroristas valiéndose de una olla. / L. C.
Los ertzainas de la UEDE se juegan la vida por 200 euros al mes, el plus que reciben con respecto a otros agentes de la Policía vasca. La mayoría de ellos son vocacionales y tienen un espíritu de cuerpo que no tiene nada que ver con otras unidades. La tremenda responsabilidad que ostentan les hace ser más independientes, orgullosos de su criterio y con un alto nivel de profesionalidad. «Nosotros no podemos cometer errores», insisten.

Por ello, los componentes de estas unidades son especialmente sensibles con errores de otros que les pueden afectar. «Cada vez que vemos la información que se facilita sobre nuestro trabajo nos llevamos las manos a la cabeza. Desde el propio Departamento de Interior, en ocasiones, se han proporcionado datos que son fatales para nuestro trabajo», aseguran. En ese sentido, los desactivadores son celosos hasta el límite de cualquier indicio sobre su actividad que pueda proporcionar el más mínimo conocimiento a ETA.

Otra de sus obsesiones es trabajar de la forma más autónoma posible. «Cuando llegamos a un lugar, nos aislamos por completo para centrarnos en la bomba. Nuestros teléfonos móviles no suenan para estar más concentrados, pero suenan otros. Los cargos políticos quieren saber qué sucede o cuándo se va a poder abrir una calle que tenemos cerrada por seguridad. En algunos momentos, incluso se contaba en la radio lo que estábamos haciendo», lamentan.

Dentro de esa necesidad de mantenerse aislados mientras toman decisiones que pueden afectar a la vida y la muerte, una de sus preocupaciones es poder improvisar. «Nosotros no podemos actuar con protocolos. Cada rincón es distinto, cada bomba es distinta». «Por eso», continúan, «para nuestro trabajo es letal la burocratización. Los mandos policiales están ahora obsesionados con obtener la Q de calidad y eso para un artificiero es una pérdida de tiempo. No nos pueden controlar los tiempos que tardamos en llegar a un incidente porque cada situación puede requerir un tipo distinto de despliegue».

En este sentido, los profesionales en explosivos se quejan de que su sistema de trabajo «implica prolongaciones de jornada en la que nos obligan a no estar absolutamente concentrados. Deberían cambiarlo».

No obstante, están orgullosos de su labor. Al ser preguntados sobre si dejarían a un hijo dedicarse a su misma profesión, no dudan al responder: «Desde luego, no me importaría que fuese un artificiero».
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS