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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 15 febrero 2012

Sociedad

GENERAL
«¿Somos capaces de poner límites a nuestros hijos?»
22.02.08 -

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La agresión a la menor de Ermua ha dado pie a un debate en la web en el que han participado dos centenares de internautas. En general, priman las reflexiones sobre la educación que reciben los adolescentes y la necesidad de endurecer las penas para castigar estas «salvajadas». «¿A nadie le preocupa qué puede pasar por la cabeza de un chaval de 15 años que se dedica a dar una paliza? ¿Somos capaces de marcar unas normas e imponer unos castigos razonables a nuestros hijos para que aprendan dónde están los límites?», inquiría Aurresku. «Esta sociedad está perdiendo el respeto hacia la vida, se nos está olvidando lo que vale. ¿Qué ocurrirá cuando estos jóvenes crezcan y lleguen al poder», añadía Alma.

«Que la ley descargue todo su peso sobre estos desalmados», deseaba BooBoo. En la misma línea, Nina apostaba por que los jueces «impongan a los culpables la pena mas severa que autorice la ley y que sus nombres y apellidos se den a conocer sin tapujos». Esta última opinión fue compartida por un significativo número de internautas, partidarios de hacer públicas las identidades de los agresores. «Vamos a llegar ya al punto de cachear a los jóvenes al llegar al colegio», pronosticaba Aritza Lecumberri.

En este sentido, varios usuarios de la web se sorprendían de que los adolescentes emplearan «objetos contundentes» para cometer la agresión, como una barra de hierro, un mechero -que utilizaron para quemar el pelo a la menor- o la moto con la que atropellaron a la menor. «Si una discusión se desmadra se llega a las manos, las tortas y los tirones de pelo, no a una escena que recuerda a una peli gore», apuntaba Uno.

También hay quien recriminaba la «pasiva» actitud de las personas que presenciaron la agresión. «Vaya mi mayor desprecio a los cobardes egoístas que pasaban por allí sin decir ni hacer nada». Y, en la mayoría de los casos, los internautas se solidarizaron con la menor y su familia. «Mi más sincero apoyo a la familia y que se recupere pronto», deseaba Txetxu, que también apostaba por reformar las leyes para evitar más hechos de este tipo. «Espero que esa persona y sus más allegados sean altamente recompensados», concluía Jon Rokandio.
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