
A partir de abril, Fonorte se centrará en dar cuerpo al futuro techo de Euskadi. Para ello, se apoyará en este gran sarcófago de cemento que durante doce meses ha construido Cimentaciones Abando. Son los pies de un gigante con forma de prisma y que será construido, principalmente, con tres materiales: hormigón, acero y cristal.
Hasta ahora, las obras se han desarrollado con normalidad. «No ha habido problema alguno, pese a la cercanía de la ría. Se ha trabajado en pivotar los cimientos a gran profundidad y todo se ha desarrollado según lo previsto», explicó un portavoz de Iberdrola. Los empleados de Fonorte desembarcarán muy pronto y confían en que, para finales de año, la estructura del rascacielos aflore ya a la superficie. «Esperamos superar la cota cero en unos meses, probablemente un poco antes de 2009», explicaron.
Elevado presupuesto
La empresa de Jabyer Fernández recibirá 40 millones de euros por ejecutar la parte más importante de la obra. No obstante, no será la fase más cara, ya que rematar el edificio, dotarle de fachada y armar su interior disparará su coste hasta algo más de 175 millones de euros. Si a ello se suma la compra de terrenos, la Torre Iberdrola supondrá una inversión superior a los 200. Para financiar la operación, la compañía eléctrica y Promotora Vizcaína también construirán dos bloques de viviendas de lujo en los aledaños.








