
¿QUIÉN ES?
El fichaje del navarro exige un acuerdo previo a tres bandas. Menos compleja sería su contratación si estuviera en el paro, pero no es el caso. Así que el Alavés está obligado a negociar con Osasuna y con Martín Monreal para forzar la adquisición. Al tratarse de un preparador vinculado a otro club, la única salida que acepta la normativa pasa por que la entidad pamplonica ceda a la vitoriana los derechos federativos de su técnico. Se puede hacer, en virtud del artículo 246 del Libro XIV de la Organización de Entrenadores, siempre que el traspaso sea de un equipo menor a otro mayor; esto es, de Segunda B a Segunda.
Los primeros contactos entre las partes se produjeron a lo largo del día de ayer y la de hoy es una jornada decisiva para que la opción de Enrique Martín vaya adelante o, ante un hipotético desencuentro, se abra una nueva para un Alavés al que le urge la solución a su quebranto técnico.
Como casi siempre, el asunto gira en torno al dinero. Desde el año pasado, cuando el Elche ya quiso pero no pudo llevarse al 'míster' de Campanas bajo la misma hipótesis, su contrato recoge una cláusula de rescisión. Es decir, el pago que percibiría Osasuna como compensación por el préstamo de los derechos de Martín Monreal al equipo que le pretende. Por entonces, la exigencia superó los 100.000 euros, una cantidad a la que se aproximaría la contraprestación de la que se habla hoy.
A todo esto, la tesorería del Alavés está acogotada por mor de la Ley Concursal. No sólo ha tenido que liquidar a Uribe, sino que ahora debe afrontar la ficha de otro entrenador por cuatro meses y, si éste es Martín Monreal, además se vería en la necesidad de ofrecerle una solución al desembolso que demandaría Osasuna para liberar su contrato.
Un tipo duro
Inconvenientes al margen, aunque no desdeñables, a Martín Monreal le seduce el ofrecimiento. Sería dejar a un equipo bisoño en plaza de descenso en Segunda B -es penúltimo- para asumir el desafío de salvar a otro en Segunda. El reto le es familiar. Su palmarés en la categoría le distingue -Osasuna, Leganés, Burgos, Terrassa, Xerez y Numancia le han tenido en sus banquillos-. En él ve el Alavés un entrenador bravo, motivador, experimentado, el perfil que demanda el equipo después de veinticinco jornadas de titubeo. La apuesta de la directiva también es de todo o nada.
Antes lo fue la imposible por Juan Carlos Oliva, el elegido en primera posición para sustituir a Uribe. La casa de Mendizorroza lo intentó por la mañana, pero pronto supo que era una opción más emocional que factible. Otro artículo de la misma norma a la que ahora acude el Alavés para fichar al ocupado Martín Monreal impide el retorno de Oliva. Éste inició la temporada en Grecia, después pasó al Villarreal B y finalmente buscó la cesión a la Real Sociedad para acto seguido romperse todo y condenarse al paro. Esta campaña, Oliva tendrá que consumirla desempleado. La Federación no aceptaría la recalificación de su ficha.
Después del despido de Uribe y embutido en la búsqueda de un entrenador, el Alavés también se ha detenido en la responsabilidad de sus jugadores en la crisis de juego y resultados. Así, según ha podido saber EL CORREO, el presidente, Fernando Ortiz de Zárate, se reunió el lunes con los capitanes -Edu Alonso, Coromina, Gaspar y Mateo- para exigirles mayor compromiso del vestuario y recordarles que un descenso deportivo traería consecuencias irreparables para el Alavés.










