
Para poner ejemplos, Rubias, como casi todos, habla en pesetas. «Lo normal es que ahora, por un piso en Lakua, te pidan cincuenta millones. Pero para el verano, dentro de seis meses, se pedirán cuarenta». Según el presidente colegial en ese momento los precios se habrán estabilizado, habrán llegado a un nivel razonable. A partir de entonces, si siguen cayendo, ya se podrá hablar de una seria bajada.
Una retirada
¿Qué ocurrirá entonces? Quien esté obligado a vender, arrastrado por la necesidad, tendrá que adaptarse. Y quien no, hará lo que ya está ocurriendo: muchos vendedores sin aprietos económicos, tras mantener durante meses sus pisos en el mercado sin éxito, y después de tímidas rebajas, lo retiran. Es decir, esperan a un mejor momento. Pero, claro, muchos compradores también están esperando a un abaratamiento aún mayor. «No se puede aguantar así mucho tiempo», dicen expertos inmobiliarios. «Tendrá que haber una corrección de precios».
Es lo que ya está ocurriendo. La última estadística oficial que lo confirma se hizo pública hace poco más de dos meses. Ya a finales de noviembre un estudio del Ayuntamiento vitoriano advertía de que, desde el verano (es decir, en sólo cuatro meses), el coste del metro cuadrado en una vivienda usada había bajado de los 3.750 a los 3.500 euros.






