
También le exige que limite al 3%, sin ninguna excepción, los derechos de voto de la empresa que preside Florentino Pérez. El 15 de febrero de 2007, el consejo de la CNE acordó permitir a la constructora votar en las juntas de accionistas de Iberdrola en función de su participación, aunque le vetó tomar posiciones en aspectos menores relativos a la estrategia competitiva de la eléctrica. No obstante, los estatutos de Iberdrola incluyen un 'blindaje' que limita el ejercicio de los derechos políticos de los accionistas a un máximo del 10%.
ACS es dueña de poco más del 12% de Iberdrola, si bien posee el 7,7% de forma directa y el resto a través de derivados, y no ha podido acceder a un asiento en el consejo. En noviembre de 2006, la Comisión Nacional de la Energía autorizó a este grupo a incrementar su participación hasta el 24,9% -el límite entonces vigente para no incurrir en la obligación de lanzar una OPA- si bien condicionó este permiso a una serie de requisitos. Le exigió aceptar que el destino preferente de las inversiones fueran actividades reguladas, así como la comunicación inmediata de cambios relevantes.
Posiciones iniciales
Una vez confirmado que ACS ha sido interlocutor de la francesa EDF, Iberdrola se ha reafirmado en sus posiciones iniciales, porque siempre se opuso a que se reconocieran los derechos políticos de la participación del grupo constructor y de servicios, dueño a su vez del 45% de Unión Fenosa, uno de sus principales competidores.
La eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán considera que las conversaciones entre la compañía de Florentino Pérez y el grupo público francés son contrarias a los objetivos manifestados en su día por la constructora para entrar en el capital e invalidan el permiso de la CNE. Al respecto, fuentes de la eléctrica explicaron que cuando ACS solicitó al regulador energético las autorizaciones para ser accionista, argumentó que el objetivo «estratégico» de la operación era constituir una núcleo accionarial «estable» y «de carácter nacional». Asimismo, indicó que respaldaba «plenamente la gestión que realiza su equipo directivo, encabezado por su presidente», y que entraba en la compañía vasca con «vocación de permanencia» y «sin adquirir una influencia decisiva de control».
Iberdrola pide igualmente al regulador que adopte medidas provisionales para prohibir a ACS la compra directa o indirecta de participaciones de su capital que excedan del 10% o le permitan ejercer una influencia decisiva.
Apoyos
Las apuestas del mercado apuntan también a que Iberdrola podría articular su defensa con el apoyo de otra compañía española del sector energético. Entre los pocos 'agentes' de este segmento, el foco se ha puesto en Gas Natural, protagonista de dos intentos abortados de hacerse con empresas eléctricas, Iberdrola primero y Endesa después.
Ricardo Fornesa, presidente de Criteria, la corporación que aglutina las participaciones industriales de La Caixa -Gas Natural entre ellas- aseguró ayer que no se han mantenido contactos con EDF para invertir en Iberdrola. Se curó en salud, no obstante, asegurando que en estas situaciones todos hablan con todos. Tampoco puso reparos a la nacionalidad francesa del grupo eléctrico.
Mientras, el 'número dos' por Madrid del PP y ex presidente de Endesa, Manuel Pizarro , eludió ayer avanzar la decisión que adoptaría su partido en el caso de que EDF intentara hacerse con Iberdrola y se limitó a describir el procedimiento administrativo de la hipotética operación.






