
Para Josean Querejeta y Xabier Jon Davalillo fue el momento de relajar los gestos y es que pocos hay tan sufridores como ellos cuando su equipo está sobre la cancha. El jueves la responsabilidad cumplida sembró los cuarteles azulgranas mientras que la alegría desbordante y el orgullo del modesto se apoderaron de los rojillos.
Comida en Haro
Contando las horas para que llegue la semifinal, los dos presidentes de los clubes que hoy protagonizarán el primer derbi vasco en la historia de la Copa se convirtieron en finos degustadores de la segunda ración baloncestística de cuartos con Pamesa, Joventut, Akasvayu y Real Madrid como protagonistas. Horas antes, mantel y buenas viandas para recibir a diversos visitantes ilustres en el caso del mandatario baskonista, mientras que Davalillo invitaba a un círculo reducido de amistades a una corta escapada a la localidad riojana de Haro para reponer fuerzas.
Eso sí, la relajación no fue sinónimo de día libre. En la trastienda, la actividad de los dos clubes es constante. Entre partido y partido, Josean Querejeta no cerró su despacho a más de una reunión de trabajo.







