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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Cultura

JUAN JOSÉ MENA, DIRECTOR DE LA ORQUESTA SINFÓNICA DE BILBAO
«Me voy cansado y desgastado»
El director de la BOS confiesa en su despedida que «se han intentado imponer ideas rocambolescas» en el trabajo musical
09.02.08 -

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«Me voy cansado y desgastado»
ADIÓS. Mena, que cogió la batuta de la BOS con 33 años, se despidió ayer en la sala de ensayos del Euskalduna. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
«Me han pedido que repensara mi decisión; en contra de lo que se ha dicho, ninguna de las instituciones, ni Diputación, ni Ayuntamiento, me han privado de su apoyo. Pero yo estoy cansado, desgastado. Mi ciclo aquí se termina después de nueve años en que sólo puedo agradecer a los profesores de la orquesta su dedicación. Pido para el futuro que se tenga el máximo cuidado y mimo con ellos». Juan José Mena, director artístico de la Sinfónica de Bilbao desde 1999, anunciaba de esta manera su marcha del conjunto en junio, cuando acabe su contrato extra de un año.

El maestro vitoriano, que seguirá vinculado a la histórica orquesta como invitado, compareció ayer ante los periodistas, junto con la nueva diputada de Cultura y presidenta del patronato rector, Josune Ariztondo, e Ibone Bengoetxea, concejal del ramo en el Ayuntamiento de Bilbao, institución que actúa como patrono secundario.

«No me voy sin más, dando un portazo, porque haya habido algún desencuentro concreto, como podrían interpretarse por algunas cosas que se han publicado, sino que se trata de una decisión muy meditada. Yo lo he dado todo en un puesto que es agotador, que no es el de mero invitado, y al mismo tiempo se corre el riesgo de caer en una suerte de inercia acomodaticia». La confesión seguía. «Siento que debo afrontar otros retos, combinando mi tiempo como músico con la atención a mis dos hijos. Mi vida se ha complicado con las invitaciones de otras orquestas, pero les aseguro que mañana no voy a anunciar que me voy a otra. No podría y eso que en diciembre tuve una buena oferta de una gran orquesta», apuntó.

Sin embargo, las diferencias de criterio no han faltado. Su marcha se venía venir, rodeado por gestores y responsables políticos sin verdadera sensibilidad musical. Él mismo declaraba el verano pasado en una entrevista a este periódico al ser preguntado sobre la renovación anual de su contrato que sólo seguiría «si tengo las mejores condiciones para hacer música». Ayer, en el momento de anunciar su despedida, adelantada por EL CORREO, Mena no ocultó ciertas «disparidades, visiones distintas» sobre una orquesta en la que «se han intentado imponer ideas rocambolescas».

Variar el concepto

Al pedir que concretara, se refirió a un intento de variar el repertorio y, por lo tanto, el concepto de la orquesta: «Yo mismo -aclaró- he introducido novedades, como la música contemporánea, el jazz o la música folklórica; algo hemos hecho en estos campos, pero no estoy de acuerdo en sacar a la orquesta del contexto clásico, y menos en el abono, sólo por ganar otros públicos. Yo soy un clásico».

Había que leer entre pentagramas lo que Mena decía sobre la zozobra que ha vivido una orquesta frente a unas instituciones que nunca han sabido muy bien qué hacer desde que decidieran crear un segundo gran conjunto, éste de rango comunitario y radicado en San Sebastián, duplicando costos; algo insólito en el panorama musical español. El Gobierno vasco llegó a estar con las dos sinfónicas a principios de los 90, pero luego retiró su apoyo a la de Bilbao; hubo un tiempo en que se habló de rebajar su categoría, vacantes que no se cubrían y profesores con sueldos ínfimos...

Mena recordaba el panorama que se encontró al llegar. «La Diputación y el Ayuntamiento se habían quedado solos. Mi último concierto como invitado se vio afectado por una huelga de los profesores; al día siguiente, era nombrado director titular, pero al final creo que hemos ganado».

Mena ha ensanchado el horizonte de la Orquesta de Bilbao, dotándola del acento del último romanticismo, de Bruckner, de Mahler y Richard Strauss en el campo ya contemporáneo. «Hoy ninguna otra orquesta del entorno puede decir que está por encima de la nuestra; es verdad que hay muchas cosas en las que pensar, como por qué el Gobierno vasco no esté aquí, ni tampoco otras entidades, pero yo me siento vencedor».
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