
La zona de parking exclusiva ya existía con anterioridad; estaba ubicada un poco más abajo, en la calle Vitoria, en un lateral de la comisaría de la Cantera, pero vigilada por cámaras. Unas obras de viviendas municipales enfrente de la sede policial y la aparición de rayones y ruedas pinchadas en los vehículos particulares de los agentes desencadenaron el cambio. Los propios policías solicitaron a la dirección del cuerpo «un sitio seguro» para aparcar sus coches, ya que al trabajar a turnos -a veces entran en la comisaría de madrugada- no pueden recurrir al transporte público.
El director de Seguridad Ciudadana, Manu Zarragotia, aclara que se trata de una medida «provisional» mientras se instalan cámaras de vídeovigilancia, medida que se adopta en el resto de las comisarías del Ayuntamiento, Otxarkoaga y Garellano, aunque en esta última -la central- hay un agente destinado a hacer rondas por el patio. «Tampoco a mí me hace gracia tener una patrulla plantada ahí en lugar de tenerla dando vueltas por el barrio», admite el responsable.
Los vecinos de la calle Concepción afirman que no tienen lugar para aparcar y se quejan de que encima ahora les han quitado plazas, justo delante de sus casas. «El problema de aparcamiento se extiende a todo el barrio de Miribill; es nuevo y no han dejado sitio. En el 50% de las casas ya hay dos coches. Además, hay gente que vive en el centro de Bilbao y para no pagar OTA deja aquí el coche toda la semana», protesta Enrique Álvarez, vecino de Travesía de la Concepción.
«Comprensión»
El área de Circulación ha suprimido una parte del anterior parking ubicado frente a la Cantera, pero ha habilitado otro de 19 huecos para los vecinos. Zarragotia entiende las «protestas vecinales», aunque pide «comprensión; estamos hablando de una comisaría de la Policía Municipal, no de una empresa, y tener una en el barrio tiene sus inconvenientes».
El sindicato ELA cree que es «el mal menor, la alternativa que causaba menos trastorno a los vecinos». El portavoz de la central confía en que tener una patrulla de forma permanente para vigilar el aparcamiento sea «algo puntual, mientras la gente se conciencia que no puede estacionar ahí».
Para el Sindicato Vasco de Policía y Emergencias, «es un lujo retener una patrulla ahí todo el día» y demuestra los problemas de «gestión» de los recursos en la guardia urbana. «Bilbao está lleno de puntos fijos. En cuanto hay una queja vecinal la solución que se adopta es poner policías, como ocurrió cuando se desplomó sobre la autopista la pasarela de Bentazarra; una patrulla estuvo mirando el puente por si se caía durante un mes, mientras duraron las obras», recuerda Iñaki Garrido, portavoz del SVPE.
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