
ZAPATERO EN PUNTO RADIO
El jefe del Ejecutivo despreció la oferta electoral del líder opositor porque no aporta nada nuevo ya que, en su opinión, plantear que los inmigrantes deben cumplir las leyes es una obviedad al entender que «todos» los ciudadanos deben ceñirse a la legalidad. «Ése es su contrato, como todos, y lo demás es superfluo, sin ningún contenido», apostilló durante una entrevista con Luis del Olmo en Punto Radio. Vio llamativo que Rajoy hable de combatir la inmigración irregular porque estuvo en un Gobierno «que dejó 700.000 irregulares» y llevó a cabo una regularización sin apenas obligaciones para los extranjeros -«no se exigía ni contrato de trabajo», dijo-, con la que normalizó la situación legal de 250.000 personas.
Rodríguez Zapatero también consideró paradójico que el presidente del PP copie una iniciativa que llevó a cabo Nicolas Sarkozy en su época de ministro del Interior allá por 2004, cuando el ahora presidente de Francia toma a España como modelo para combatir la inmigración ilegal. La propuesta de Rajoy consiste en un «contrato de integración» por el que tendrían que firmar que se comprometen a cumplir las leyes, a respetar las costumbres españolas y a aprender el idioma, requisitos que también se incluían en el modelo francés.
El presidente del Gobierno se jactó de que ahora «Francia quiere sumarse a España porque es el país que más repatría y tiene mejores relaciones con el norte de África y el África subsahariana». Y detalló que en el último año, se han devuelto a sus países se origen a 330.000 personas en situación irregular, «el 50% más que toda la legislatura pasada».
La vicepresidenta primera también arremetió contra la propuesta de Rajoy porque «muchas de las medidas» ya figuran en la legislación y las demás son «tan difusas e inconcretas» que es difícil valorarlas. María Teresa Fernández de la Vega acusó al líder de la oposición de «oportunismo político» porque utiliza la inmigración para atacar al Gobierno, como 24 horas antes lo hizo con «la catástrofe económica» y «siempre» lo hace con el terrorismo.
Preocupación
Alfredo Pérez Rubalcaba se sumó a la ola de críticas y aseguró que la propuesta tiene un «tufo xenófobo» que ha causado «preocupación» en el Gobierno. El ministro de Interior censuró con dureza la indefinición de la iniciativa, sobre todo al incluir que los inmigrantes deben aprender las costumbres españolas. «¿A qué costumbres se refieren? ¿Quién va a decidir qué es costumbre? ¿Quién va a fijar ese catálogo de buenas costumbres? ¿Son mis costumbres o son las de Rajoy? ¿Las de Rouco o las de cualquier español agnóstico?», se preguntó con sorna.
Rubalcaba, que insistió en que la propuesta del líder del PP no es «inocua», exigió a Rajoy que aclare su iniciativa, antes de recordar que cualquier Estado de derecho se rige por una Constitución en la que se incluyen «principios y valores», pero no costumbres. Un término muy vago, dijo, que puede «llegar muy lejos» por un «camino peligroso». El ministro indicó que Rajoy ha actuado como un mal alumno que ha intentado «copiar» el modelo francés, el único en el mundo en el que existe un 'contrato de integración'. «Pero se le ha ido la mano» porque el país vecino habla de «valores y no de costumbres», añadió.
Tampoco se salvó de las andanadas de Rubalcaba el compromiso de Rajoy de que se incluya la promesa de los extranjeros de cumplir la ley. Una iniciativa que, en su opinión, es «obvia» pues todos los que viven en España, nacionales o foráneos, están obligados, y no por contrato, a acatar las normas legales. Según el ministro, esta propuesta además es «discriminatoria» porque los extranjeros tienen «igualdad de derechos y obligaciones» que los españoles.







