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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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no baja de 75 decibelios
El ruido medido en Sabino Arana supera los límites legales a todas horas del día
En los puntos álgidos supera hasta en 12 decibelios los parámetros permitidos

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El ruido medido en Sabino Arana supera los límites legales a todas horas del día
A EXAMEN. Técnicos de la Universidad Pública de Navarra realizan mediciones en una ventana asomada a Sabino Arana. / MAITE BARTOLOMÉ
Los niveles de ruido detectados en Sabino Arana por expertos de la Universidad de Navarra exceden durante todo el día los límites admitidos. Según información preliminar del estudio encargado por la asociación de vecinos de Basurto a la Universidad Pública de Navarra -que aún trabaja con los datos recogidos durante una semana por tres sonómetros ubicados en tres pisos de la zona-, las medias calculadas por los expertos son de 76 a 77 decibelios a primera hora de la mañana, el momento de tráfico más intenso en el principal acceso por carretera a Bilbao; de 75 a 76 por la tarde y de 71 a 72 por la noche.

Todos estos registros están por encima de los niveles permitidos por la ordenanza municipal de protección del medio ambiente, donde se establece que los límites sonoros en el exterior de zonas residenciales no deben superar los 65 decibelios durante el día y los 55 por la noche. Es decir, en los picos más altos, hay más de 12 decibelios de diferencia entre el ruido permitido y el que realmente sufren los vecinos. Este desfase no es para nada inocuo. «Es importante. De hecho, una orden foral navarra definió una vez que un incremento de cinco decibelios en el nivel de ruido era 'inaceptable'», explicó ayer Consuelo Elosua, portavoz del grupo ecologista Lur Maitea, asesor jurídico de la asociación de vecinos.

Con los resultados definitivos en la mano, los ciudadanos decidirán si su batalla vecinal -llevan una década de movilizaciones y protestas- se convierte finalmente en un litigio legal. No es la primera vez que un informe avala sus reclamaciones. En 1999, un estudio de Labein ya advirtió de que la zona soportaba niveles «intolerables» y que Sabino Arana ostentaba el penoso récord de ser la calle más ruidosa de todo Bilbao.

Desde entonces, la situación no ha mejorado; más bien todo lo contrario: tiene más tráfico y los ánimos de los residentes se han ido crispando a medida que los compromisos institucionales de derribar el viaducto se iban posponiendo una y otra vez. De hecho, durante la campaña electoral de 1999, el PNV prometió que en 2003 iniciaría la construcción de los nuevos accesos por San Mamés -entonces conocido como cornisa de Olabeaga-, condición indispensable para poder demoler Sabino Arana. Un baile de fechas y retrasos que ha terminado de soliviantar a unos residentes que se han visto obligados a vivir su existencia con una indeseable banda sonora de fondo que causa algo más que molestias. Insomnio, dolores de cabeza, nerviosismo y suciedad en las casas, ya que al día entran en Bilbao por el viaducto unos 80.000 vehículos que, además de estruendo, dejan en el barrio su huella en forma de polvo que se cuela por las ventanas. En esta situación, las demoras se han vuelto muy difíciles de sobrellevar.

Las últimas previsiones del Departamento de Obras Públicas de la Diputación fijaron el pasado mes de noviembre que el derribo se realizaría entre 2011 y 2012. Es decir, al menos tendrán que esperar tres años más para que metan la pala. Esta nueva promesa inquietó a los vecinos, ya que el presupuesto foral para este año no contemplaba ninguna partida específica para iniciar los trabajos de los accesos por San Mamés, actuación que para ellos es sinónimo de salvación.Y también de reconversión. Porque una de las clásicas quejas de los vecinos es que Basurto se ha acabado convirtiendo en un barrio 'contenedor', donde se ubican muchos equipamientos de la ciudad -Hospital de Basurto, San Mamés, Bomberos, Policía Municipal, Termibus, albergue de Elejabarri- que acaban mermando la calidad de vida del vecindario, porque, al atraer a residentes de todas las esquinas de Bilbao, el tráfico se multiplica, lo mismo que los problemas para aparcar y los ruidos.

Leyes «ambiguas»

Ahora, tras años de padecimientos y de frustraciones, los vecinos tendrán que decidir si dan un voto de confianza a las instituciones y esperan tres o cuatro años a que la piqueta termine con su pesadilla o si toman la vía judicial.

Alfonso Treceño, abogado ambientalista y miembro de ACABI-Ekologistan Martxan, destaca que el campo legal donde lidiarán las reclamaciones es la ordenanza municipal y la Ley del Ruido y sus reglamentos, que tienen rango nacional y que beben de normativas comunitarias, muy difíciles de eludir.

Y este escenario tiene recovecos ambiguos. Sin embargo, y aunque Treceño no conoce precedentes «de que se haya desmonatado parcialmente una autovía por el tema del ruido», cree que este caso «tiene base jurídica para intentarlo». Además, los precedentes se sientan creándolos. «Incluso podrían llegar a Estrasburgo», apuntó el jurista. Aunque pueda parecer muy ambicioso, lo cierto es que las iniciativas de este tipo llevadas a cabo por «pioneros y valientes» moldean la ley. Por ejemplo, la «famosa» 'sentencia López Ostra', una bandera para todos los que luchan contra los decibelios. En este caso, la ley reconoció que el ruido excesivo vulnera derechos fundamentales: el de la intimidad personal y familiar y el de la inviolabilidad del domicilio.
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