Los más perjudicados Contribuyente: Pensionista de 67 años que cobra una pensión de la Seguridad Social, por un importe bruto anual de 11.200 euros. No presenta declaración de la renta al no superar los 20.000 euros de ingresos anuales.
Incremento salarial: De acuerdo con lo aprobado por el Gobierno, tendrá en 2008 una subida de su pensión del 4,1%. El porcentaje corresponde al IPC interanual del mes de noviembre, que es el que se utiliza para establecer el incremento de las pensiones. Así, en 2008 pasará a tener unos ingresos brutos de 11.659 euros
Retención: Hasta el pasado mes de diciembre le retenían cada mes el 2% de su pensión. Ahora ese porcentaje pasa a ser del 3%
Impacto: El aumento del 4,1% queda reducido, descontado el efecto fiscal, al 2,97%.Salario medio
Notar la presión fiscal
Contribuyente: Trabajador de nivel medio, de 45 años. No tiene otros ingresos, a excepción de unos pequeños ahorros. El pasado año su base imponible era de 27.300 euros.
Incremento salarial: Su empresa le ha aplicado un aumento del 4,2% para compensar la inflación del pasado ejercicio, que fue de esa cuantía. Aunque en la práctica no va a ganar poder adquisitivo -tan sólo lo mantiene- va a sufrir un aumento sensible de su presión fiscal. La progresividad del impuesto juega en su contra. Así, mientras que en 2007 el tipo efectivo que gravó sus ingresos era del 25,43%, después de una consulta a las tablas verá que ahora subirá hasta el 25,64%
Impacto: El aumento del 4,2% queda reducido, descontado el efecto fiscal, al 3,9%.Salario alto
Las grandes cifras aguantan mejor
Contribuyente: Ingeniero de 38 años, con responsabilidades de dirección en un departamento de su empresa. Para el ejercicio de 2007 su base imponible por rendimientos de trabajo es de 54.300 euros.
Incremento salarial: La empresa ha aplicado un aumento salarial ligeramente por encima del dato del IPC: el 4,9%. Casi marginal, pero supone un aumento de poder adquisitivo que se va a ver claramente mermado por la no deflactación de la tarifa del IRPF. Su tipo efectivo de gravamen, según las tablas del impuesto, pasará del 31,24% al 31,64%. Soportará un aumento de cuatro décimas en la presión fiscal, pese a que no ha habido cambios legislativos.
Impacto: El aumento del 4,9% queda reducido, descontado el efecto fiscal, al 4,28%.






