
LAS FRASES
LA FICHA
El interior riojano habla con voz suave, templada, como si quisiera demostrar que llega guiado por el ánimo de enmienda. Hay que concederle un reconocimiento, se obliga a rendir de mejor manera. «He mejorado, pero debo ir a más. Sé que volveré a dar el nivel que tuve en Osasuna». Destierra así una de los códigos tradicionales de los futbolistas, mencionar en voz alta que su fútbol debe prosperar.
-¿Cómo se encuentra?
-Bien, aunque podíamos estar mejor. Estoy contento en Bilbao, con el club, con la gente, con los compañeros...
-¿Cómo juzga su rendimiento? El diagnóstico general es que trata inútilmente de ser el jugador que fue en Osasuna.
-Mi comienzo no fue el esperado. Se había hablado mucho de mí y había muchas expectativas. En esos inicios no me salieron las cosas como me hubiera gustado, pero luego me he ido asentando en el equipo y las cosas me salen mejor. He tenido últimamente buenos partidos y sé que voy a tener muchos más. La gente espera al David López de Osasuna y sé que volveré a dar ese nivel, e incluso más. Estoy tranquilo porque sé que lo puedo conseguir.
-No puede tener queja, desde luego, del entrenador. Le ha utlizado en todos los partidos de Liga.
-Es para estar muy contento que el míster te de la confianza que necisitas, sobre todo si tienes en cuenta que al principio de la campaña no estuve bien. Sé que puedo dar mucho más todavía, pero a partir del segundo o tercer mes de competición comencé a adaptarme al equipo y a encontrarme mucho mejor.
-¿Por qué le costó adaptarse al equipo?
-Habituarte a nuevos compañeros, a un nuevo entrenador y a un nuevo sistema de juego afecta. Creo que a partir del partido de Copa ante el Hércules comenzaron a salirme mejor las cosas, aunque todavía debo aportar más, sobre todo en ataque, en donde debo tener más confianza. De todas formas, en ayudas defensivas creo que ando mejor.
-¿Por qué no explota en ataque?
-A mí lo que me gusta es moverme entre líneas y tener contacto con el balón. Cuando no toco el balón, lo noto mucho. Soy un jugador de presionar, luchar y dejarlo todo en el campo. Además, mi juego no es de romper en velocidad por banda o encarar para regatear. Está claro que la velocidad no es mi fuerte. Prefiero irme por dentro tirando paredes y abriendo espacios.
-El equipo elabora poco juego. ¿Le afecta?
-Creo que sí. Mi fútbol es de tirar paredes, tocar balón y al equipo le cuesta generar juego.
-¿Y por qué crea tan poco juego un equipo con jugadores de clase como Orbaiz, Yeste, Susaeta, Gabilondo, usted mismo...?
-Ves el equipo y hay mucha calidad, pero son muchas cosas. El equipo lo ha pasado mal dos años y no tiene ni confianza ni tranquilidad para tener el balón. Lo intentamos, pero no sé si es por nerviosismo o por qué, pero acabamos jugando de otra manera.
-¿Qué le dice Caparrós sobre su rendimiento?
-No he hablado mucho con él, pero me exije cada día más, algo que agradezco porque significa que confía en mí. Sabe que puedo dar mucho más y lo intento dar.
-¿El partido ante el Sevilla es su mejor recuerdo?
-Era complicado porque la banda derecha del Sevilla, con Alves y Navas, es muy fuerte. El míster me comentó que tenía que estar muy atento a las subidas de Alves. Logramos pararles y además colaboré en el 1-0 de Yeste.
-El equipo está en una situación similar a la de la pasada campaña y los aficionados miran a los fichajes. ¿Se sienten más presionados que el resto de jugadores?
-Noto que me piden más porque vengo como fichaje, pero lo entiendo. Es normal, porque yo no me he visto bien en el campo. Comprendo esas críticas. A mí me gusta que me exijan más porque puedo dar más.
-¿Es habitual en su carrera que en las temporadas vaya de menos a más?
-Sí. Mi estilo es ser regular más que explosivo. Si tengo que definir el tipo de motor que tengo digo que es diesel. En Osasuna me pasaba lo mismo. No soy explosivo, sino de aguantar los partidos y tener recorrido.
-Es decir, todo es cuestión de tener un poco de paciencia con usted.
-Sé que la paciencia cansa y que la gente no puede esperar eternamente. Cuando todos estemos mejor, yo también lo estaré.
-¿Los cambios de posición, de una banda a otra pasando por el centro del campo, le han afectado?
-Mi carrera siempre ha sido así. En todos los equipos me han cambiado de posiciones y para mí ni ha sido ni es ningún problema. Al contrario, es positivo.
-¿Cuál es el ánimo del vestuario?
-Está un poco tocado porque no merecimos perder en Zaragoza ni ser eliminados de la Copa. Hay ganas de sacar esto adelante cuanto antes.
El regreso a Pamplona
-La clasificación provoca angustia entre los aficionados. ¿Qué les dice?
-Es normal que estén así, pero que estén tranquilos porque el equipo está bien. El equipo no va a estar tan desesperado como en los últimos años. Este año nos vamos a salvar con más holgura.
-¿Ya estamos con las finales!
-Sí, a partir de ahora cada partido es una final. El Levante es peligroso. Desde hace dos meses se le da por bajado. Todo lo que le pase a partir de ahora es bueno para ellos. Hay que salir tan enchufados como el día del Racing.
-El partido de Pamplona fue muy duro para usted. De todos los rojiblancos que han jugado en Osasuna, el público sólo cargo contra usted. ¿Cómo lo vivió?
-Me esperaba algo así. Me dolió porque intenté quedar bien y salir bien de allí, aunque es evidente que la gente no lo ha entendido. Mucho de mi problema tiene que ver con que me he venido al Athletic, club al que allí, no sé por qué, no tiene ninguna simpatía. Además, el club justifica mi salida echándome la culpa. Tanto Patxi (Izco, presidente) como Juanjo Lorenzo (director deportivo) me echaron mucha mierda. Al presidente de Osasuna le tenía por buena gente y ahí me demostró que no tiene mucho de eso.
-¿Qué es lo que més le ha llamado la atención del Athletic?
-Lo grande que es el club. Ves que vayas donde vayas hay gente del Athletic en todas las ciudades. Eso es algo muy emocionante. Con Osasuna no pasaba. Y, sobre todo, cómo vive la gente el Athletic, muy por dentro.
-De crío, ¿era del Athletic?
-De niño, siempre te fijas en un grande. Yo, por la familia, era del Barça, pero me agradaba el Athletic porque siempre lo consideré un grande. Estar en Osasuna y que el Athletic se fije en ti es un sueño.
-¿Cómo se han tomado el cambio en la portería?
-Sorprende, pero es cosa del entrenador. Le vi bien a Armando, muy metido en el partido y con buenas intervenciones.
-A Ocio la gente le ve demasiado nervioso. ¿Usted también?
-Es muy temperamental y está muy metido en el partido. Su forma de jugar y vivir los partidos es meterse en encontronazos. Al que arriesga en ese sentido como él le puede pasar lo que ocurrió en Zaragoza.
-La aparición de Susaeta supone competencia para usted en la banda derecha.
-Está a un gran nivel. Ya desde que le vimos en pretemporada comentamos entre los compañeros que tenía calidad. Tiene chispa y clase y ha demostrado que es un grandísimo jugador.








