
En una entrevista concedida a Onda Cero Bilbao, el preparador advirtió de que el resto de la temporada va a ser «durísima» para sus hombres, un grupo unido al que manifestó sentirse «enganchado», tanto como a «la afición, al club y a Vizcaya». «Esto es distinto a todo lo que he vivido», subrayó.
Caparrós se siente «supermotivado» al frente del banquillo del Athletic en unos momentos complicados por la clasificación. Dificultades similares a las que atraviesa un club como el Recreativo, que el lunes destituyó a su técnico, Víctor Muñoz. Caparrós no piensa para nada en ello. Sólo tiene tiempo para buscar soluciones al fútbol ramplón de la primera plantilla rojiblanca. Es más, aseguró sentirse totalmente respaldado por el presidente, Fernando García Macua, «con quien mantengo una relación fluida, y los componentes de su junta directiva» .
Caparrós no es ajeno a las dudas que genera el estado de forma de algunos de sus futbolistas, llamados a ser protagonistas esta temporada y que, sin embargo, no cuentan con su confianza por diversos motivos en los que el técnico no quiere entrar. Es el caso de Asier Del Horno. El técnico huyó como del fuego cuando en la citada entrevista en Onda Cero Bilbao le cuestionaron por el asunto. «Tengo un vestuario magnífico. Es diferente a otros en los que he estado, porque en éste los futbolistas llevan muchos años, lo conocen perfectamente y están toalmente implicados. Y lo que tenga que decir a algún jugador se lo diré pesonalmente», advirtió
No hubo riesgo
Quienes conocen a Joaquín Caparrós destacán de él su firmeza y seguridad a la hora de tomar decisiones por muy duras que sean. Por eso soltó un rotundo «no hubo ningún riesgo» cuando le preguntaron si era consciente del paso que había dado cuando decidió mandar a la suplencia a Dani Aranzubia en beneficio de Armando Ribeiro de Aguilar, un guardameta de 37 años, que llega del Cádiz, un conjunto de Segunda División, donde además de no ser titular compartía el banquillo con otro compañero. «Corrí el mismo riesgo que cuando hago saltar al campo a jugar a Aitor Ramos», zanjó el entrenador utrerano.








