
LA EXPOSICIÓN
Bilbaíno de 1907 fallecido en 1992, Laespada fue un fotógrafo aficionado asociado al Grupo Afal -Asociación Fotográfica de Almería-, en el que también estaban a mediados del siglo XX Schommer, Terré y Maspons, entre otros. Nunca se reunieron físicamente todos, y menos en Almería, que por aquellos años estaba tan lejos, pero mantenían contacto frecuente e intercambiaban experiencias fotográficas. Aunque los otros nombres son más conocidos, fue Laespada el elegido en 1958 por Otto Steinert para su segunda exposición de fotografía subjetiva. Entre 10.000 imágenes sólo hubo un centenar de afortunadas, y la del bilbaíno fue una de ellas. La única española, además.
El hecho de que hasta ahora no se haya conocido su trabajo tiene historia. La foto que Steinert incluyó en la muestra acabó, con otras muchas, entre sus pertenencias, de museo en museo. Durante años durmió el sueño de los justos en el de Essen. Estaba incluso mal catalogada. 'La espada en el lazo' era su supuesto título, una confusión entre el apellido del autor, Laespada, y el nombre de la obra, 'En el lazo'. Se llama así por las formas que hay en el suelo, que parecen atrapar a un par de hombres que pasan.
Cuando el año pasado la BBK organizó una exposición sobre Otto Steinert apareció esta imagen. Con la investigación posterior se descubrió a un hombre que viene a resolver otro enigma para Esparza: Madrid y Barcelona contaban con fotógrafos de la época, con grandes vanguardias en este arte. Bilbao, una ciudad activa y en progreso, no tenía a nadie. Hasta que la BBK, con ayuda de los descendientes del autor, ha dado con la clave del misterio.
En las fotos que recoge la muestra no hay más títulos, ni fechas, ni nada; y muchas son reproducciones digitales de las imágenes que guardaba la familia, presente ayer en la inauguración de una exposición que estará abierta hasta el próximo día 28. No se han tocado los negativos para no interferir en el resultado final que quiso Laespada, con sus juegos de luces y sombras, los contraluces. En una primera fase, esta fue «la obsesión» del autor. Con el tiempo llegaría la exploración formal, con los juegos de repeticiones; y un estilo más documental, como en las fotos tomadas en Francia. Junto a ellas, las aficiones: el mar, la montaña... Y el ciclismo.
Este tema es importante en la trayectoria de Santiago Laespada, al menos visto en perspectiva. Se adelantó 20 años a la tendencia del 'fabricated to be photographed' holandesa, es decir, crear ficciones que fotografiar porque la realidad estaba agotada. Con los muñequitos ciclistas de uno de sus hijos sobre montañas de pega realizó una serie de fotografías, como lo hizo con unos indios y vaqueros también de juguete. Con estas imágenes se completa la carrera, hasta ahora desconocida, del enigma Laespada.






