
El euríbor, que comenzó su escalada a finales de 2005, parece frenarse. El incremento se vio contenido en agosto tras desatarse en Estados Unidos la denominada crisis 'subprime' para, inmediatamente después, regresar con la misma fuerza de antes.
Ese impulso se agotó a comienzos de este año, cuando el indicador -que se calcula cada día en función del tipo de interés al que se prestan el dinero los bancos de la zona euro- dio la vuelta y empezó a descender. Una caída, bastante pronunciada, que se mantuvo hasta que el gobernador del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, alejó la posibilidad de imitar a su homólogo estadounidense de la Reserva Federal, Ben Bernanke, empeñado en recortar el precio del dinero en EE UU para frenar las turbulencias sufridas por los mercados bursátiles.
Trichet dejó claro que su obsesión es la inflación en la zona euro y que, por ahora, no bajará tipos. El mismo día en que la máxima autoridad del BCE lanzó semejante mensaje, el pasado día 23, el euríbor reemprendió su escalada. Sólo duró dos días, pues el 25 la marcha del indicador se calmó y cayó de nuevo. Ayer jueves, último día de enero, la referencia terminó en el 4,498%, lo que supone un 0,295% por debajo del dato de cierre de diciembre de 2007, cuando registró su máximo en siete años.






