
Galán realizó estas declaraciones desde Puertollano, donde estaba visitando las obras de una planta solar termoeléctrica. Su contundencia hizo recordar a la histórica lucha que encabezó el presidente de Endesa, Manuel Pizarro, contra la OPA de Gas Natural, aunque es posible que a ninguno de los dos les agrada esta comparación.
El discurso del ejecutivo salmantino es claro y rotundo. Después de que Endesa haya quedado en manos de la italiana Enel y Acciona, Galán defiende que Iberdrola es la gran esperanza de España para mantener una empresa nacional entre las grandes. Él se considera capaz de conseguir ese objetivo y, de hecho, no para de repetir que, desde su llegada a la eléctrica, la compañía ha crecido de forma exponencial con las compras de Scottish Power y Energy East. Ha descartado, sin embargo, la vía de las fusiones nacionales con la excusa de que el Gobierno no las apoya.
Con este argumento se ha opuesto con rotundidad a los planes de ACS para integrar Iberdrola y Unión Fenosa. El problema es que su rechazo ha dejado a la constructora liderada por Florentino Pérez en un callejón sin salida, con una inversión de casi 4.500 millones que no logra rentabilizar. El ex presidente del Real Madrid no se ha quedado de brazos cruzados y lleva tiempo contactando con los grandes grupos europeos en busca de una solución y parece que la ha encontrado en EDF, un 'gigante' de 120.000 millones de euros.
Ante esta amenaza, Galán se va a defender con 'uñas y dientes'. «Lo que veo en los periódicos es que, frente a un proyecto de crecimiento y creación de valor, se plantea un proyecto para partir la compañía en pedazos y luego venderla a trozos. Eso no es ilusionante», denunció. «Nos hace falta gente para construir más, no para trocear», añadió.
«Economía especulativa»
Su estrategia no es otra que presentar a Iberdrola como un gran proyecto industrial, estratégico para España y el País Vasco, frente a la «economía especulativa» que, a su juicio, simbolizan EDF y ACS -no sin cierta ironía, utilizó el mismo término con el que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, criticó anteayer lo ocurrido en Société Générale-. Con esta táctica obliga al Gobierno español a entrar en la batalla para proteger la empresa nacional.
Pese a este frontal rechazo a la posible OPA, Galán aclaró que no va a adoptar medidas de blindaje sino que dejará a los accionistas decidir llegado el momento.
Con su reacción, el presidente de Iberdrola evidenció que da credibilidad a la amenaza de una alianza entre EDF y ACS, lo que impulsó la cotización de Iberdrola un 3,5%. La de Fenosa también se disparó, con un alza del 5,5%.






