LOS DATOS
LOS DATOS
Estos y otros datos fueron expuestos ayer en las jornadas sobre tráfico y trata de menores organizadas por Save the Children. Datos incompletos de estadísticas parciales -no todas las actuaciones policiales acaban en condenas- proporcionadas por la Guardia Civil, Policía Nacional y Ertzaintza que tampoco revelan la verdadera magnitud de un fenómeno delictivo y, por tanto oculto. Pese a ello, sirven de indicador.
En los últimos cinco años, las fuerzas de seguridad contabilizaron 11.810 delitos relacionados con la trata de seres humanos (algo más del 23% eran menores), un 0,30% del total de las actuaciones policiales. De ellos, más de 40% tenían que ver con la explotación laboral, algo más del 25% eran de tráfico sexual, y un 8% por explotación de la mendicidad. En el mapa de este tipo de delitos destacan todo el arco mediterráneo y Andalucía, y «suelen solaparse con otras modalidades de delincuencia», relató José Luis González Álvarez, psicólogo de la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil. Organizaciones como Save the Children barajan, sin embargo, cifras muy superiores y hablan de entre 40.000 y 50.000 mujeres y niñas víctimas de trata para explotación sexual.
Las redes que operan en España a veces captan a menores, pero suelen ser casos aislados y ocasionales. «Aquí los casos más frecuentes son los de padres y tutores», precisó Sandra Garrido, del Servicio de Atención a la Familia de la Policía Nacional.
La trata de seres humanos no está recogida en un único tipo en el Código Penal, lo que a veces complica su persecución legal, aunque las conductas delictivas relacionadas con la explotación laboral, la mendicidad forzosa o el comercio sexual quedan recogidas en distintos artículos. España tampoco ha ratificado los convenios europeos contra esta lacra, por lo que organizaciones como Save the Children reclaman su adhesión.
Sólo el tráfico de drogas y el de armas superan la trata de seres humanos como negocios criminales. Mueve unos 40.000 millones de dólares al año; de ellos, más de la mitad por tráfico laboral o sexual de menores. Según estimaciones de organismos internacionales, cada día 3.200 niños y niñas se dejan la infancia explotados como esclavos, mendigos, obligados a prostituirse, captados por redes de pederastas o como carne de cañón del tráfico de órganos. Ningún continente, ningún país, está libre de la trata de menores, pero el fenómeno adquiere proporciones insufribles en el sudeste asiático, África y América Latina.






