
-¿La falta de vocaciones se debe sólo a la secularización de la sociedad o hay algún otro motivo?
-Ángel: Hay una frase que me parece que representa muy bien lo que sucede: secularización significa que Dios está siendo apartado respetuosamente de nuestra sociedad. Pero al mismo tiempo, me parece que la carencia de vocaciones es una llamada al pueblo cristiano para que tome un nuevo protagonismo, que se haga corresponsable de la tarea. La situación es preocupante, pero debe servir para adoptar una perspectiva diferente: la de una Iglesia menos sacerdotal.
-Luis M.: Es cierto que hay menos curas y menos vocaciones. Además de lo que ha dicho Ángel, yo pienso que vivimos un tiempo en que los compromisos de por vida no se llevan. Y luego no podemos ignorar que hay menos gente en las iglesias, y que la mayoría de quienes van a ellas son gente mayor. Eso tampoco ayuda a crear vocaciones.
-¿Se nota también una menor participación de jóvenes en los grupos parroquiales?
-Ángel: Hay un bajón numérico manifiesto, y además los jóvenes que están en las parroquias son hijos de su tiempo y viven una fe más personalizada e intimista, con mayores dificultades para participar en la Eucaristía.
-Luis M.: Son hijos de una generación ausente de los templos. Su vínculo con la Iglesia son los abuelos, porque sus padres dejaron de ir. Por eso, viven su sentimiento religioso de otra manera y al margen de su hogar.
-¿La escasez de curas genera problemas para atender a los fieles?
-Ángel: En la zona rural hay problemas. Están surgiendo grupos de laicos que atienden a las pequeñas comunidades y dirigen lo que llamamos 'asambleas dominicales en ausencia de presbítero'. A esas personas se las forma en el Obispado y luego dirigen las reuniones de la comunidad sustituyendo a los curas, porque no los hay. Pero lo importante es que la comunidad se reúna.
-Luis M.: El problema es que la gente reclama tu presencia. No es sólo una cuestión de poder decir o no la misa. Están acostumbrados a que haya un cura en una parroquia, y quieren verlo allí, aunque saben que es muy difícil porque tiene que atender a varias.
-La edad media de los curas en activo en Vizcaya es de 60 años, los más viejos de España. ¿Afecta eso a la atención a los fieles?
-Ángel: Genera problemas para atender a los jóvenes. Sin olvidar que con los años se reduce la capacidad de trabajo. Hay una corriente amplia entre el clero que pide el cese de la actividad en primera línea a los 65 o como mucho a los 70 años, aunque sigan diciendo misa y realizando otras tareas.
-Luis M.: Es importante el estilo de vida, la condición de cada uno, el carácter, el carisma que tengan para los fieles, pero por supuesto que la edad también influye, sobre todo si se trata de acercarse a los jóvenes.
-Pero si adelantan la edad de jubilación el problema de la atención a las parroquias se agravará.
-Ángel: Por eso estamos hablando ya de una remodelación parroquial. En Vizcaya hay unas 300 y un número muy inferior de curas para atenderlas. En Bilbao hay casi 60. ¿Son necesarias todas? Hay que pensarlo. Los obispos son reacios a ello, los feligreses quieren mantener la identidad de cada parroquia... pero habrá que reducir ese número.
-Luis M.: Lo que hay que pensar es que si cuando se crean barrios nuevos se abren parroquias, puede ser necesario también cerrar algunas. Pero cuesta hacer ese planteamiento.
-Ángel: Hay algunas parroquias en las que sólo se hace una misa, porque otras cosas ya están centralizadas por distritos: los cursillos prematrimoniales, la preparación a la comunión, etc. Habrá que convencer a los fieles de que quizá tengan que caminar cinco minutos más para llegar a la iglesia.
-¿Qué pasará en diez años? ¿Es imaginable un cura con acento boliviano o de raza negra diciendo la misa en un pueblo de Vizcaya?
-Ángel: Si el cura boliviano o de raza negra ha surgido de nuestra comunidad yo lo veré bien. Lo que no imagino es que se traigan curas directamente de Bolivia o de África para atender el culto. Las comunidades cristianas tienen futuro, pero no serán como ahora, serán de otra forma. La clave reside en tener la capacidad para acoger a los inmigrantes y adaptarnos mutuamente.
-Luis M.: Yo sí me imagino perfectamente a ese cura hijo de la inmigración e integrado aquí. Eso se puede vivir con total normalidad.
-Hay ceremonias, como bautizos, en las que los inmigrantes ya son más numerosos que los nativos...
-Ángel: Sí, los hay, en todas las parroquias y cada vez más. En algunas zonas porque viven y en otras porque trabajan...
-Luis M.: El reto está en saber cómo acogerlos, porque ellos tienen otras formas de celebración. Pero es cierto que cada vez hay más en las ceremonias como los bautizos e incluso en la catequesis.








