De momento, ya forman parte de la comisión la asociación Orconera y la de Plaza Larramendi. Juntas suman más de un millar de jubilados. «Ahora tienen voz, pero pronto esperamos que también tengan voto en las decisiones que se tomen», reveló Souto, quien también anhela implicar en la iniciativa a los grupos culturales que lo deseen.
«La residencia es un servicio absolutamente necesario», aseguró el presidente del club de jubilados Orconera, José Mari Quintana, que el pasado mes de noviembre ya solicitó la puesta en marcha de un comité para estudiar el proyecto. No obstante, su asociación trabaja en el plan desde mucho antes. «Hace siete años que demandamos el asilo, ya que somos el único pueblo de la zona minera sin un centro de este tipo», protestó.
En su primera reunión, la comisión estudió tres posibles ubicaciones para la residencia: el emplazamiento originalmente propuesto junto a las piscinas municipales, otro en los terrenos del antiguo polideportivo y un tercero en las fábricas de Sánchez Pando, junto a la carretera de Barakaldo.









