
El ex internacional, como empleado de Ibaigane, contaba además con una cláusula por la que se le debe ofrecer la dirección técnica de uno de los cuatro equipos principales; es decir, «el juvenil de División de Honor, el Basconia, el Bilbao Athletic o el Athletic». El presidente remarcó entonces que se trataba de una situación contractual que obligaba a buscar una solución. «Desde la junta no vemos un encaje de Guerrero en uno de esos cuatro equipos. Es desde luego una situación que no nos satisface».
El dirigente rojiblanco también mostró entonces su preocupación por el hecho de que su caso pudiera servir de ejemplo. «Con estas premisas, el contrato puede crear precedentes para otros técnicos y además estamos condicionando continuamente los organigramas y los proyectos deportivos de las distintas temporadas sobre unas bases que quizás no sean las más adecuadas para la gestión deportiva del club», afirmó. Por este motivo, Macua insistió en la necesidad de encontrar una salida «dialogada», pero parece que no va a ser posible. De hecho, el jugador ya ha anunciado que no renunciará a su contrato indefinido.








