
- ¿Cómo surge la plataforma?
-Nace como reacción ante la aplicación del decreto de currículum del Gobierno vasco por el que el euskera se convierte en la lengua vehicular en todas las etapas educativas. Se formó un grupo de padres preocupados, al principio muy pocos. Funcionó el boca a boca y acabamos por reunirnos en un centro cívico y formar la plataforma. Acabamos de crear la web.
- Hubo una chispa que desató todo ese malestar.
- Sí, surgió en dos colegios de Vitoria. Tenían modelo bilingüe con inglés, y el otro, A y B. Convocaron a los padres y les dijeron que iban a desaparecer y que a partir del próximo curso implantarían uno único, de inmersión lingüística en euskera. Hubo un malestar muy grande. De ahí saltó la chispa.
-¿Quién forma el colectivo?
-Es una asociación apolítica, de padres preocupados por la educación de sus hijos. Y punto. Aquí no tenemos ni colores ni banderas políticas. Cada vez nos apoyan más personas, padres y profesores. Hemos recibido un respaldo muy fuerte. De todos las ideologías. No somos ni del PNV, ni del PP ni del PSE.
-¿Qué reclaman?
-Queremos que se respete nuestro derecho a elegir la lengua en la que van a estudiar nuestros hijos, ya sea euskera o castellano. Sea el idioma materno o no. Aquí se defiende el modelo A, el B y el D. Reclamamos que no se nos imponga por decreto una lengua o un modelo. Las lenguas no se imponen. La sociedad vasca tiene una realidad sociolingüística muy diversa y hay que respetarla.
Apoyo al euskera
Mónica saca del bolso un recorte de periódico con la entrevista a un líder nacionalista escocés. Y lo lee en alto:
-Le preguntan, '¿le parece bien que todas las clases sean en gaélico en las escuelas de Escocia?' Y él dice: «No. Vivimos en una sociedad multicultural. Hay realidades muy distintas en mi circunscripción y debemos respetar la lengua que cada uno quiera hablar». Yo me quedaría con lo que dice este señor. Es respetar no imponer.
-Utilicemos el discurso del consejero Tontxu Campos: hay dos idiomas oficiales y las leyes establecen que los escolares deben acabar sus estudios dominando las dos. Con el A no se consigue.
-El nivel B2 que quiere exigir Educación es inalcanzable entre castellanoparlantes, incluso si estudian en el modelo D. La política lingüística del Gobierno vasco no es realista. Las dos son dos lenguas oficiales. Y Tontxu Campos quiere marginar una frente a otra.
-¿Se ha cargado con la culpa a los colegios que quitan el modelo A?
-El colegio debe mantener una coherencia, una línea. Si creía antes en un sistema bilingüe con inglés, por ejemplo, o en castellano, ¿por qué ahora no? Otros colegios han mantenido sus líneas. Yo quiero pensar que están presionados por Educación, que tienen miedo a perder las subvenciones.
-Sólo se adelantan a las exigencias del Gobierno vasco.
-Suprimen la línea de castellano antes de aprobar la ley de la reforma de modelos, por un decreto impuesto por el Gobierno. Un decreto que va en contra de la ley.
-¿De qué ley?
-La ley de normalización lingüística reconoce el derecho de todo alumno a recibir la enseñanza tanto en euskera como en castellano.
-Pero en Vitoria hay colegios que mantienen el modelo A. Podrían llevar a sus hijos allí.
-No es así. Donde yo estoy empadronada, por ejemplo, no hay ningún centro que oferte la enseñanza en castellano. Los que quedan con línea A no me corresponden.
-Comenzaron un centenar de padres. ¿Tienen la sensación de que están solos contra la mayoría?
-Muchos colegios no están de acuerdo con el currículum, comparten nuestra preocupación, pero van por libre. Debemos juntarnos, que sea una sola voz la que se oiga en el Gobierno vasco. No sólo a los del modelo A, también a los del B, que está condenado a desaparecer con el nuevo sistema.
«No soy menos vasca»
-Les pueden reprochar que van en contra del euskera.
-No vamos en contra del euskera. Tenemos bien claro que es nuestro patrimonio cultural de todos los vascos y lo vamos a defender. Porque mi hijo estudie en castellano, no soy menos vasca que otro que lo lleva al modelo D. Cada familia, por sus diferentes realidades, elige uno u otro. Lo que no nos gusta es que se politice la lengua. Es un medio de comunicación, ese es su fin.
-Muchos no se atreverían a poner cara a esta lucha.
-¿Por qué? No soy ninguna delincuente, sólo defiendo algo natural: mi derecho a elegir la lengua de enseñanza para mi hijo. Es un deber moral de todos los padres y voy a luchar hasta el final.
-¿Cómo van a plantear su lucha?
-Preparamos una queja ante el Ararteko. Hablaremos con los partidos políticos, sindicatos, asociaciones de padres...., lo último será una iniciativa legislativa popular. Vamos a recoger firmas.
-¿No le han dicho que sus hijos no van a encontrar trabajo en Euskadi?
-He oído muchos argumentos para estudiar en euskera.Me hago otra pregunta, nuestro sistema educativo ¿qué quiere? ¿hacer una generación de funcionarios? Si es así, adelante. Pero hay padres que tenemos otros planes para nuestros hijos. Sólo pedimos respeto a nuestras decisiones sobre su educación.
Más información
www.libertaddeeleccion.org








