
Desde la entrada en vigor del carné por puntos, a mediados de 2006, un total de 462 vascos han perdido la licencia. La reforma del Código Penal que entró en vigor a comienzos de diciembre para castigar a los irresponsables del volante ha traído como primera consecuencia una auténtica avalancha de conductores denunciados en los juzgados: sólo en el primer mes de su aplicación, la Ertzaintza detuvo a 180 automovilistas, la mayoría por circular borrachos. Otro dato alarmante: la mitad de los conductores que se sometieron al primer 'narcotest' realizado por la Policía autónoma en las carreteras vascas dio positivo.
Los responsables de la DGT se muestran preocupados por estas estadísticas, hasta el punto de que próximamente, expertos de Tráfico lanzarán una innovadora propuesta: que los médicos añadan las «sospechas de adicción» que puedan tener sobre un paciente en su historial clínico «para tener información sobre cada conductor y poder ver su evolución», explicó ayer el doctor Juan Carlos González Luque, asesor médico del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT .
El facultativo, que participó en el coloquio 'Drogas y Volante' organizado la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), destacó que, según los datos que desprenden las autopsias realizadas a fallecidos por accidente de tráfico en España entre 2003 y 2006, entre el 40 y el 50% de las víctimas habían consumido alcohol y drogas y entre el 10 y el 15% presentaban en su organismo restos de otras sustancias o medicamentos. Y lo más preocupante es que la proporción no varía: hace una década, en 1998, la mitad de las 116 personas que murieron en Euskadi en la carretera estaban borrachas o drogadas.
Aumento del consumo
El director del Instituto de Estudios de Alcohol y Drogas de la Facultad de Medicina de Valladolid y miembro de la Sociedad Española de Toxicomanías, Javier Álvarez, hizo hincapié en las «elevadas» tasas de adicción a la cocaína que se registran entre los conductores españoles. Esta sustancia genera una falsa percepción del riesgo y puede ser la causa de imprudencias como circular por sentido contrario. También resaltó el «cada vez más elevado» índice de consumo de cannabis, una droga que altera la visión del contorno de las cosas y puede hacer «que veamos una curva donde hay una recta», además de limitar la visión lateral. Por este motivo, esta sustancia se esconde detrás de «muchos accidentes» con ciclistas como víctimas.
Juan Carlos González Luque, por último, enumeró los «pilares básicos de la prevención» que, a su juicio, se asientan en «conocer el problema» -a cuyo estudio se dedica sólo el 1,5% de la inversión sanitaria-; apostar por la educación contra las drogas -que juzga «mejorable»-, y reforzar los controles en las carreteras como «medida disuasoria». El objetivo de la DGT para este año es conseguir que el número de dispositivos de vigilancia se corresponda con el 20%del censo de conductores.
Sobre este aspecto, el experto recordó que en los controles experimentales puestos en marcha hace unos meses en varias poblaciones españolas -similares a los realizados por la Ertzaintza y la Policía local de Bilbao- revelaron que el 5,3% de los conductores consumieron drogas. La media nacional, según Tráfico, ronda el 3,8%.
González Luque admitió las dificultades técnicas que entraña controlar el consumo de sustancias estupefacientes entre los conductores, un extremo en el que incide la tolerancia de cada persona, el uso terapéutico de algunos medicamentos, el grado de dependencia o, incluso, las dificultades que entraña el proceso penal-administrativo. En este sentido, destacó la importancia de la iniciativa de a DGT para incluir en el historial clínico de cada paciente las «sospechas» sobre posibles adicciones, aunque reconoció que la transmisión de esta información confidencial podría plantear problemas.








