
Tanto plan de emergencia y tantas actuaciones extremas sirvieron para frenar el desplome de las Bolsas al menos durante una jornada -la mayoría de las europeas rebotó y terminó en positivo-, aunque fracasaron a la hora de devolver la confianza a un mercado que ya está roto. Es más, los movimientos de la Reserva Federal y la Casa Blanca pueden interpretarse por el lado negativo: el riesgo de recesión en Estados Unidos es tan elevado y la situación tan complicada que hacen falta medidas de choque para afrontarlos.
Y es justo el temor a que la economía norteamericana deje de crecer lo que causó el desplome de las Bolsas de todo el mundo el lunes, con la excepción de Wall Street que estaba cerrado por festividad. Por eso los analistas no consideran que el rebote registrado ayer sea sólido y no descartan nuevos descalabros en el corto plazo. Aunque los expertos consultados no aconsejan vender en momentos de 'crash', sí recomiendan aprovechar los días de recuperación para deshacer posiciones en los valores de más riesgo y adoptar posiciones más defensivas. «Ante la mayor incertidumbre en las principales economías, es preferible realizar una gestión conservadora», señaló Arancha Mínguez, de Consulnor, en una conferencia en Vitoria.
Riesgos
El panorama que dibujó Bernanke no es, desde luego, muy alentador. El presidente de la Reserva Federal advirtió que, como consecuencia de la crisis de las hipotecas 'subprime', «las condiciones financieras se han seguido deteriorando a la vez que se continúa restringiendo el crédito a las empresas y familias». Por todo ello, añadió, «han aumentado los riesgos a la baja que pesan sobre el crecimiento» y las perspectivas económicas han empeorado.
Con estos argumentos, Bernake justificó una medida tan drástica como el recorte de los tipos desde el 4,25% hasta el 3,5%. Aunque no se considera suficiente para conjurar la amenaza de la recesión, sí sirvió para detener el desplome de las Bolsas europeas, que podrían haber terminado tan mal como las asiáticas.
Debido a las diferencias de horario, para cuando la Reserva Federal actuó las plazas financieras de Oriente ya habían cerrado con abultados 'números rojos'. La china se dejó un 7% debido a que la «recesión de EE UU reducirá la demanda de sus productos». Hong Kong cedió un 8,6%; Tokio, un 5,6%; mientras que Bombay cayó un 5%.
Para las plazas europeas, por contra, Bernanke sí llegó a tiempo. Habían empezado la sesión con pérdidas superiores al 5% que auguraban una debacle como la del lunes, pero todas ellas terminaron en positivo a excepción de Fráncfort, que cedió un 0,3%. La más beneficiada por el rebote fue Londres, con un 2,9%, mientras que la española recuperó un 1,7%.
Durante la jornada no se dejaron de escuchar mensajes de calma por parte de las autoridades europeas, que no cejaron en recordar que en la UE no hay riesgo de recesión y que su situación nada tiene que ver con la de EE UU. Pero nadie se atrevió a pedir al BCE que siga el ejemplo de la Reserva Federal y baje los tipos desde el 4%.
Wall Street, por su parte, no logró terminar en positivo, aunque la caída de sus índices fue limitada. Así, el Dow Jones cedió sólo un 1%, un descenso suave si se tiene en cuenta que llegó a desplomarse un 3,8%. Su aguante sirvió de impulso a los mercados latinoamericanos, que también disfrutaron de un rebote. Se salvó la jornada, pero el miedo se ha adueñado de la Bolsa y nadie descarta revivir el 'crash' del lunes.






