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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 10 febrero 2012

Economía

ANÁLISIS
La hora de las tres 't'

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Estamos viviendo días convulsos en las Bolsas y una situación que muchos ciudadanos ven como preocupante en la economía real. Como el proceso continúe, las actuacione necesarias para la economía estadounidense desde hace ya algunas semana empezarán a ser necesarias también en otros ámbitos geográficos.

Si hay algo evidente en este 'shock' bursátil que estamos viviendo es que constituye uno de los subproductos, que no el único, de la tan traída y llevada globalización -operaciones a escala planetaria que se realizan en tiempo real-, y que ha tenido su primera incidencia, como era esperable, en el sector financiero. Las operaciones de alto riesgo llevadas a cabo en la economía estadounidense con las hipotecas 'subprime' están dejando sentir sus efectos globales antes de lo previsto y con mayor intensidad de la esperada.

La globalización y los 'animal spirits' de Keynes (miedo, incertidumbre, expectativas) se han unido logrando que no sólo los inversores y los financieros sino también los ciudadanos normales empecemos a notar los efectos del cambio en la fase del ciclo económico.

Lo que estamos experimentando en la CAPV, en España y en Europa no es lo mismo que lo que acontece en EE UU. Nosotros estamos notando una desaceleración en la economía consecuencia de varios factores.

El comportamiento del sector financiero no es el único causante de lo que ocurre; es preciso no olvidar las presiones inflacionistas derivadas de la tendencia alcista de los precios del crudo, los intentos de buscar alternativas a las energías fósiles que están presionando al alza el precio de los alimentos básicos, y en economías concretas, como la española, el cambio básico que implica que el sector de la construcción no sea ya capaz de seguir actuando como un importante motor del crecimiento.

Si tuviese que poner el acento en cuál de todos los aspectos es el más crucial me inclinaría por las presiones inflacionistas básicamente por lo difíciles que son de tratar y por sus efectos sobre la competitividad y consecuentemente sobre el empleo, variable básica que no podemos olvidar. La inflación es una mala compañera de viaje cuando se pretende tener un crecimiento sostenido, y es por eso que el papel del Banco Central Europeo en un momento en que la economía de la zona euro experimenta síntomas de cansancio, las previsiones de crecimiento se rebajan y la inflación aumenta, es crucial y muy difícil.

Haciéndose eco de lo que la mayoría de los economistas opinamos en relación a cómo debe actuarse en situaciones críticas, que no necesariamente de crisis, como las que estamos viviendo, 'The Economist' identifica tres características que cualquier política económica que se lleve a cabo debe reunir: ejecutarse a tiempo, con objetivos bien definidos y ser de naturaleza temporal; en inglés, con esa austeridad que caracteriza a este idioma, las características se definen como las tres 't' (timely, well targeted and temporary).

Si se quiere una política a tiempo ha llegado el momento; el momento de apuntalar el crecimiento buscando que el consumo de las familias no se colapse, que otros sectores alternativos lleven a cabo el papel de impulsar el crecimiento y que la inflación no se dispare. Ha llegado el momento de hacer uso de los instrumentos de política fiscal para suavizar la senda del consumo, de mantener los tipos de interés y de estar atentos para que estas medidas puedan ser alteradas en cuanto se vislumbre un cambio en la fase del ciclo que no necesariamente tiene por qué tardar. Las variables fundamentales a las que tanta importancia hemos dado hasta hace bien poco siguen siendo relevantes y no demuestran síntomas preocupantes. La economía es dinámica y está demostrando su capacidad de cambio en la dirección que no nos gusta y no nos viene bien. Pero llegarán tiempos mejores sobre todo si las autoridades competentes actúan atendiendo a las tres 't'.
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