
Miguel Blesa, el presidente de la entidad, aseguró que esa decisión se ha tomado de forma totalmente voluntaria, si bien está en línea con las recomendaciones del Banco de España y del presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro, Juan Ramón Quintás. «Sin las plusvalías de Endesa no hubiéramos constituido esa provisión», aseguró
Blesa resumió los logros de 2007 -un volumen de negocio que supera los 257.000 millones, un 13% más; fuerte impulso del crédito a las empresas, con avance del 24% y liderazgo de las imposiciones a plazo, que crecieron el 38%- sin ocultar los efectos adelantados de la desaceleración, y de la reorientación de la actividad.
El crédito a promotores todavía creció a un ritmo del 16% -prácticamente la mitad que un año antes- mientras el finalista de vivienda lo hizo un 8%. «Nadie habla de cerrar el grifo al inmobiliario», aseveró. Pero reconoció a continuación que las ventas de sus clientes inmobiliarios se han reducido en un 50%.
En el conjunto del negocio, la morosidad de la entidad trepó al 0,9% desde el 0,62% en términos comparables. Blesa recordó que el Banco de España ha cambiado los criterios -ahora, un impago de 90 días supone considerar morosa la totalidad del crédito-, pero también alertó de un futuro bastante más sombrío. «Cuando los morosos llaman, suelen entrar en tropel», advirtió. Aunque consideró probable ese escenario, también le puso techo. No será nada comparable a los niveles que se alcanzaron en España en la crisis de principios de los noventa, cuando los impagados rondaron el 8%.
Pese a ese horizonte poco luminoso, Caja Madrid piensa seguir sus planes de expansión. Ni renuncia a la apertura de 300 oficinas en el marco del plan estratégico ni ha abandonado los proyectos de salida al exterior. Blesa reconoció que la compra de un banco español no puede estar en su agenda, porque el Banco de España no le deja ir más allá del 4,8% que mantiene en Bankinter. En la pugna que Crédit Agricole y Jaime Botín mantienen por esta entidad mediana, Blesa dijo desconocer el papel que Caja Madrid va a jugar, e incluso el partido que se está jugando, pero se declaró firme partidario de seguir en el terreno de disputa.
En 2008, Caja Madrid ha previsto un crecimiento del 10% en su volumen de negocio, frente al 13% del año precedente. La financiación a la vivienda sufrirá la mayor desaceleración, con un avance limitado al 5%, mientras el crédito a las empresas aumentará al 20%, apenas cuatro puntos inferior a la de este año. La entidad quiere que su captación de depósitos crezca en torno al 10%.
Pero Caja Madrid tiene claro que las restricciones de liquidez del mercado internacional no van a afectarle. No en vano la venta de Endesa le aportó 4.500 millones, que puso en el interbancario.






