
LA MUESTRA
Gordon Brown y Vladímir Putin iban a inaugurar la muestra, patrocinada por Eon, la compañía energética alemana, con negocios en ambos países. La expulsión recíproca de diplomáticos tras el caso Litvinenko y la demanda de Moscú para que el British Council limite su actividad en Rusia acabaron con ese plan.
A final del año pasado, las autoridades rusas anunciaron que la exposición, que se mostraba entonces en Dusseldorf, no viajaría finalmente a Londres, porque existía el riesgo de que familiares de los coleccionistas expropiados tras la revolución de 1917 presentaran demandas para la devolución de los cuadros.
La muestra, que incluye 'La Danza', de Henri Mattise, incluye obras adquiridas por Serguéi Shchukin e Ivan Morozov, dos empresarios textiles que acapararon cuadros de Cézanne, Monet, Renoir, Gauguin, Picasso y otros. Tras su requisa, fueron almacenados en bodegas y forman parte ahora de las colecciones en museos estatales.
Descendientes de Shchukin han presentado pleitos en París, Los Ángeles y Roma, cuando sus obras han sido expuestas allí. Aunque las demandas fueron rechazadas por los tribunales, su presentación provocó la incautación temporal de las obras.
Las autoridades rusas alegaban que no había garantías de que regresaran de Londres. El Gobierno británico aseguró a Moscú que la ley de Inmunidad Estatal garantizaba la protección de sus obras, requisadas tras la revolución comunista. Pero sólo logró el visto bueno ruso cuando aceleró la entrada en vigor de una ley sobre propiedad del arte, que se refiere específicamente a este tipo de situaciones.
Tras sortear los obstáculos de la tensa diplomacia británico-rusa, la Royal Academy recibió las obras de Dusseldorf y ha colgado en sus salones una exposición que tiene dos atractivos iniciales: obras que nunca se han visto antes en suelo británico y los pintores franceses que tienen más éxito de taquilla entre el público del Reino Unido.
La exposición, montada por conservadores de la Royal Academy, está dividida en ocho áreas temáticas que muestran la influencia de París en las artes plásticas rusas y las formas que artistas rusos adoptaron para introducir su lectura de lo que se hacía en Francia a las circunstancias e historia de su propio país.






