
Un miembro del Ejército turco, en las inmediaciones del Yak-42, tras el accidente. ARCHIVO
El PSOE muestra su apoyo a los familiares y el PP les acusa de "manipulación obscena y repugnante"
Alonso ha afirmado que "el Gobierno respeta absolutamente esta decisión judicial" y ha confiado en que los tribunales hagan su tarea.
El Gobierno, dentro de sus competencias constitucionales, ha apoyado, sigue apoyando y seguirá apoyando absolutamente a las familias de las víctimas de la tragedia del Yak - 42 ", ha asegurado el ministro.
"El PP está sumamente preocupado ante la repugnante manipulación de la Justicia justo antes de un proceso electoral", ha asegurado el dirigente popular, para quien este hecho supone una "desvergüenza".
"Está tratando de hacer lo mismo que en otras ocasiones: meter mano a cualquier dirigente popular con tal de desacreditarlo pero no lo van a conseguir porque en este caso lo que está claro es lo que ha dicho la Justicia en tres ocasiones sucesivas y por mucho que se empeñe no van a encontrar absolutamente nada ni ningún otro motivo por el que ya fueron enjuiciados en su momento".
La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional acpeta el recurso presentado por los familiares para evitar el archivo de la causa
Además considera que el sobreseimiento de la causa traería "nefastas consecuencias" y que Grande-Marlaska se precipitó al archivar la investigación
El auto destaca la necesidad de que se investigue judicialmente qué "personas pudieran resultar responsables" dentro del Ministerio de Defensa
La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha estimado el recurso de los familiares de las víctimas del Yak-42. La Sala considera que el juez Fernando
Grande-Marlaska se precipitó al archivar la investigación sobre el accidente del avión en la parte relativa a la contratación de la aeronave y le ha ordenado que siga investigando para el completo esclarecimiento de los hechos.
En un auto la Audiencia Nacional sostiene que la seguridad del vuelo en el que fallecieron 62 militares en Turquía, cuando regresaban de Afganistán el 26 de mayo de 2003, estaba "seriamente comprometida" por varias carencias que deben ser investigadas para depurar las eventuales responsabilidades, ya que "nadie de los obligados a ello" actuó para corregirlas a tiempo y evitar el siniestro.
La Sala ha estimado así los
recursos presentados por los familiares de los militares fallecidos contra la decisión del juez del pasado 1 de junio de archivar la investigación sobre las presuntas irregularidades en la contratación del aparato y ha ordenado que continúe la instrucción para depurar, en su caso, "las responsabilidades en que pudieran haber incurrido los presuntos responsables por omisión de la diligencia y control debidos".
Para la Sala, la decisión del juez de sobreseer la causa carece de un motivo válido y transgrede el principio de la tutela judicial efectiva, además de adoptar una forma "desacertada" en su motivación. Advierte de las "nefastas" consecuencias que hubiera tenido este archivo para la causa si los familiares de las víctimas no hubieran recurrido, impidiendo su derecho a la tutela judicial efectiva. Recuerda también que hay importantes diligencias de prueba que han sido solicitadas sin que hayan sido objeto de informe del fiscal ni proveídas, por lo que ordena que sean practicadas.
Los posibles "responsables" del Ministerio de Defensa
Además de ordenar la práctica de las diligencias pedidas por las partes y el fiscal, el auto destaca la necesidad de que se investigue judicialmente el hecho de qué "personas que pudieran resultar responsables" del Ministerio de Defensa tuvieran conocimiento de las circunstancias penosas "y en ocasiones ciertamente peligrosas" en las que viajaban los militares "sin que pese a ello se hiciera lo necesario para disminuir el riesgo".
Explica que la investigación judicial debe continuar para constatar si existieron omisiones por parte del Ministerio de Defensa al permitir que el "vuelo ilegal" despegara y se pudiera producir el accidente.
Además dice que también puede ser objeto de la investigación sobre el control de las finanzas destinadas por el Ministerio de Defensa al transporte de las tropas españolas destacadas en el exterior el que, en la "cadena de intermediaciones" que llevó a la contratación del Yak-42 , España pagara 140.000 euros por vuelo y que el destinatario último, UM Air, percibiera sólo 39.000 euros por vuelo.
El control de calidad dependía del Estado
La Sala cree además que del acuerdo marco firmado por el Estado Mayor Conjunto (EMACON) y la Agencia de Abastecimiento y mantenimiento de la OTAN (NAMSA) se deduce que España "no se desprendió de su potestad ni de su deber de control, selección y gestión en la ejecución de dicho contrato de vuelo" y, por tanto, del control de calidad en relación con la formación técnica del personal que pilotaba.
"Es obvio que quien tenía la obligación de cumplir con el transporte de las tropas españolas era el Ministerio de Defensa", señala el auto, que explica que los demás contratistas eran los medios de los que el citado departamento "se sirvió para alcanzar dicho objetivo".
Por ello existen unas obligaciones en el ámbito del derecho privado de la contratación y otras de derecho público entre el Estado y sus militares "que deben examinarse en la investigación judicial por si las mismas han sido violadas y omitidas en el cumplimiento del deber de asegurar las condiciones de los servicios de transporte de dichas tropas", sostiene el auto.