
LOS NUEVOS HORARIOS
El primer organismo en anunciar horarios fue la LFP, que el viernes convocó el Athletic-Barcelona para el sábado. Pocas horas después, la FEF ordenó que el Racing-Athletic y el Villarreal-Barcelona de Copa se jueguen el jueves a las 20.00 horas y las 22.00, respectivamente. El argumento que presentó como convincente era que se trataba del deseo del operador que explota el 'pagar por ver', Sogecable. La Liga, por contra, había atendido los razonamientos de Mediapro, deseosa de dar en abierto el partido de San Mamés.
El problema surgió porque la reglamentación obliga a que haya un descanso mínimo de 48 horas entre partido y partido, tiempo del que no disfrutaría el Barcelona porque entre el final de su choque de Villarreal y el inicio del de Bilbao apenas había 46 horas de diferencia. El Athletic fue testigo ayer del descarnado duelo entre la Liga y la Federación. Arrancó con la petición de la patronal de que se adelantaran al miércoles los encuentros de Copa y pidió una cumbre para resolver el asunto. La FEF dijo que nones.
Clubes afiliados
«Lamentablemente, la Federación no ha accedido a la celebración de una reunión, por lo que nos vemos en la obligación de modificar los horarios de la jornada 21 para asegurar el cumplimiento efectivo de las normas establecidas por esta Liga relativas a la celebración de partidos, y en aras de optimizar las competiciones de Liga y Copa y, especialmente, de no perjudicar deportivamente a nuestros clubes afiliados», explicó la Liga en un comunicado oficial que emitió en la tarde de ayer. De esta forma, el partido del sábado a las 22.00 horas es el Sevilla-Osasuna.
En vista de que la Federación no daba su brazo a torcer, el Barcelona comenzó a presionar para lograr el cambio de fecha del duelo de San Mamés y conseguir disponer así de tres días de descanso entre Villarreal y Bilbao. A través de su secretario técnico, Txiki Begiristain, advirtió de que se negaba a jugar con menos de 48 horas de diferencia.
Agazapado, el Athletic esperó acontecimientos. Dando por hecho que el Barça iba a salirse con la suya, evitó desgastarse en una batalla con la Federación. Poco podía decir además, porque fue su presión la que había obligado a la organismo que preside Villar a marcar el partido de Copa del Barça para el jueves, el mismo día que el Athletic juega en Santander.
Los directivos rojiblancos recibieron con alegría el desenlace. La taquilla lo agradecerá porque ahora el 'Medio día del club' no es televisado en abierto.









