-¿Usted las ha puesto en salazón alguna vez?
-Sí, ¿da un trabajo! Hay que hacerlo con mucho cariño, quitando la piel con un trapito. Es muy artesanal. Por eso es un producto caro.
-¿Se distingue de verdad la del Cantábrico?
-Nosotros sí.
-Cuando seamos ancianitos, ¿podremos seguir comiéndolas?
-Yo creo que sí. Antes ya nos gustaban mucho, pero desde que no hay...
-¿En qué hay que fijarse a la hora de comprar conservas?
-El bonito es blanco y el atún más rosáceo. Si es de Sudáfrica, por ejemplo, es más seco. Y el resto está en la marca, en la elaboración artesanal.
-¿Compran de otras marcas?
-Sí, para saber lo que está haciendo la competencia.
-¿Suelen experimentar?
-¿Innovar? Sí, fuimos los primeros en embotar las gulas, y de ponerlas con gambas. Se llega a casa y se hacen un revuelto enseguida.
-¿Alguna extravagancia?
-En Estados Unidos tuvimos que cambiar la etiqueta porque les gustaba más el diseño de la lata.








