
Estos acuerdos han sido criticados en los últimos tiempos por los sindicatos, que consideran que la Sanidad pública vasca se está privatizando al enviar «de forma reiterada» y «sin justificación» a pacientes fuera de la red pública. Ibarretxe defendió esta forma de colaboración, que calificó de «alianza estratégica» para aumentar la cobertura y calidad del sistema.
Además, el lehendakari aseguró que el modelo vasco de salud es «un referente» a nivel mundial. «Muchos países miran a nuestros hospitales, como al de Zumarraga, por ejemplo, que ha recibido recientemente un premio en Chile», enfatizó. «Y, desde dentro, los ciudadanos vascos también valoran intensamente y con orgullo nuestra sanidad», añadió.
El máximo responsable del Ejecutivo autonómico también dedicó palabras a las 24.000 personas que integran «la empresa más grande de Euskadi» y afirmó que gracias a ellas «se hace la vida más fácil a todos los vascos».
Ibarretxe anunció que durante 2008 se invertirán en salud 1.506 euros por cada ciudadano, lo que prácticamente dobla la inversión de hace diez años. Por último, ofreció un somero balance de Osakidetza en 2007. «Se han atendido un millón de urgencias, lo que quiere decir que una de cada dos personas acudieron durante el año pasado a este servicio», dijo. Además, 220.000 pacientes han sido ingresados en hospitales y cada uno de los vascos ha pasado hasta siete veces por la consulta de un médico.
Paros de 15 minutos
Mientras tanto, los sindicatos que representan a la plantilla sanitaria -excepto a los médicos- continuaron con sus paros de quince minutos frente a los ambulatorios y hospitales vascos. Las centrales mostraron ayer su satisfacción por la «amplia respuesta» de los trabajadores y acusaron al lehendakari de pretender «contrarrestar» estas movilizaciones con sus «declaraciones sobre lo bien que está la Sanidad vasca».
Las centrales ELA, SATSE, LAB, CC OO, UGT, ESK, UTESE y SAE enfatizaron que, pese a la valoración de Ibarretxe, «la Sanidad vasca no está bien. Es algo claro, palpable, que todos los ciudadanos ven y que todos los trabajadores lo sufrimos», indicaron. Las declaraciones de Ibarretxe, a su juicio, tratan de «contrarrestar» la «importante respuesta de la plantilla» contra la postura del Departamento de Sanidad, que ha dado por cerrada la negociación sindical y ha aprobado por decreto el convenio.
Lejos de amainar la tormenta en la Sanidad vasca, ésta tiene visos de prolongarse en el tiempo. Los sindicatos reproducirán la próxima semana los paros de quince minutos -el martes y el jueves- frente a los centros de trabajo y los endurecerán a partir de febrero, con movilizaciones de dos horas de duración por turno los días 12, 14, 19, 21, 26 y 28. Antes, el próximo 29 de enero, las centrales afrontarán el primer hito de su desafío al Gobierno autónomo: han convocado una huelga de 24 horas en todos los servicios ambulatorios y hospitalarios de la comunidad autónoma.








