Los departamentos de Educación y Trabajo creen que la posibilidad de cotizar para la jubilación y el desempleo desde el principio, y el hecho de tener casi asegurado un puesto en la fábrica, a buen seguro animará a muchos jóvenes a probar suerte con el nuevo sistema de formación, que en cierto modo recupera la filosofía de las escuelas de aprendices donde recaló la generación de sus abuelos.
El Ejecutivo vasco quiere dar preferencia, además, a los aspirantes que tengan mejor expediente en la ESO y que tengan rentas familiares más modestas. «Si alguna empresa participante en el proyecto, por cualquier circunstancia sobrevenida, rescinde el con- trato con el alumno -señaló el Departamento de Educación-, el centro de FP le ofrecerá incorporarse a otra empresa. Y si no fuese posible, le facilitará la incorporación a un grupo ordinario de alumnos de FP».
El formato de cuatro horas de trabajo semanales podrá adaptarse a las características de la fábrica, aunque habrá de respetarse el número global de horas, así como el principio de «la alternancia» entre el centro educativo y la formación práctica. «En todo caso, el alumno trabajará la mitad de las horas anuales establecidas en el convenio». E igualmente, el salario será el que se recoja en ese acuerdo laboral.
Por otra parte, los alumnos que abandonen el programa por su propia iniciativa deberán proseguir los estudios en los grupos ordinarios de FP.








