
CURRÍCULUM
Ahora le toca solucionar otro embrollo; pero esta vez como entrenador, y de Primera. El ex rojiblanco -estuvo nueve temporadas en el Athletic- tiene ante sí la difícil tarea de que su actual equipo, el Zaragoza, tenga un juego reconocible y escale posiciones en la clasificación -es duodécimo con 22 puntos-. Víctor Fernández, destituido el domingo tras el empate en casa ante el Mallorca, era el técnico llamado a dar este año a los maños el punto de calidad que les faltaba para asaltar los puestos de la Liga de Campeones. Nada más lejos de la realidad. En su segunda temporada en la capital aragonesa, el experimentado preparador local abrió una sima en el vestuario que dividió sin remisión a cuerpo técnico y plantilla.
Sin resultados
Tras la inesperada derrota en la eliminatoria previa de la UEFA, la rebelión de Aimar y, sobre todo, la de D'Alessandro -dos jugones muy queridos en la ciudad- le granjeó también la enemistad de buena parte de la grada, descontenta con su forma de actuar. Sólo los resultados podían avalar su gestión, pero éstos tampoco llegaron. En un principio, los dirigentes del Zaragoza miraron fuera para buscar un sustituto de Fernández. Sonó con fuerza el nombre de Vicente del Bosque. La junta, sin embargo, ha apostado finalmente por la labor callada y menos mediática de Garitano, un apellido vinculado irremediablemente al mundo del fútbol -su hermano 'Ondarru' es la mano derecha de Mané y su sobrino Gaizka juega en la Real Sociedad-.
Nunca se le pasó por la cabeza debutar en los banquillos de Primera -su pasión es la formación de las promesas-, pero el deriotarra, que en la actualidad entrenaba al División de Honor juvenil, ha aceptado el reto. Y ha vuelto a hacerlo en silencio, sin una palabra más alta que otra y con el convencimiento de que, de alguna forma, tenía que devolver al Zaragoza la confianza que ha depositado en él los últimos once años -seis de ellos como futbolista-. «No me veo entrenando más arriba de lo que estoy. Quiero ir poco a poco», declaró en mayo a este periódico con su habitual modestia.
Garitano compareció ayer ante los medios de comunicación para avanzar algunas líneas maestras de su filosofía para el equipo. El vizcaíno dijo que todavía no sabe si la oportunidad de dar el salto a Primera le ha llegado demasiado pronto. «Pero no tengo la menor duda de que estoy capacitado para ello. Me encuentro fuerte anímicamente y tengo confianza en que saldremos adelante», declaró. Su 'bautismo' se producirá mañana ante el Racing en el partido de vuelta de los octavos de la Copa. Si solventa la eliminatoria y también lo hace el Athletic se encontraría en breve con su ex equipo. Caprichos del destino. Sin olvidarse de sus orígenes, ayer dijo que está igual de ilusionado con su debut como entrenador en el Zaragoza que cuando defendió por primera vez la camiseta rojiblanca.






