
Así que las próximas semanas no van a ser un camino de rosas. Hay que revisar las propuestas que aspiran a hacerse con una parte del montante económico disponible: 58 millones, a razón de 1,8 por año y distrito, más 30 millones procedentes de planes especiales que constituyen una inyección extra. Un presupuesto «muy potente», según Obras y Servicios, al que no le faltan pretendientes. De hecho, cada año llegan al Ayuntamiento 6.000 propuestas de vecinos por diferentes cauces. Por un lado están las asociaciones ciudadanas. Y por otro, las iniciativas que hacen a título personal ciudadanos (vía web, consejos de distrito, buzones municipales, ayudantes de barrio ). «El Auzokide es el mejor mecanismo para invertir todos nuestros recursos», resume el concejal de Obras y Servicios, José Luis Sabas.
Sin embargo, la oposición y la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de Bilbao creen que no es la panacea y que «debe corregirse». Según critican, el plan acaba siendo una lista «enorme» de actuaciones y, para colmo, muchas de ellas -accesos al nuevo campo de San Mamés, soterramiento de la línea de Feve, construcción de edificios universitarios, por ejemplo- son ejecutadas por otras instituciones y organismos, como la Diputación o Bilbao Ría 2000, y por tanto «exceden las competencias de los consejos de distrito». Los detractores del Auzokide creen que este catálogo 'engordado' «embarulla al vecino e inhibe su participación».
Críticas del PSE
El PSE, por su parte, también ha manifestado en varias ocasiones su disconformidad con este método de «meter de todo en el Auzokide». Sabas se defiende de las acusaciones alegando que tiene un fin informativo. «En Obras y Servicios coordinamos y servimos de interlocutores en esas grandes actuaciones, en las que el Ayuntamiento es parte. ¿No es el alcalde el presidente de Bilbao Ría 2000? ¿De quién son los suelos donde se hacen los proyectos de la Diputación?», se pregunta.
Otro punto negro del plan, según Txema Oleaga, portavoz socialista en el Consistorio, es que «toca temas como el alumbrado o la limpieza, para los que hay contratas. El presupuesto de barrios tiene que ser para ideas nuevas». Sabas responde a estos reproches, sean vecinales o políticos, contagiado del espíritu conciliador del Auzokide: «Toda crítica constructiva es bien recibida. Da información».










