
A algunos les hierve la sangre. José Alonso dice haber abonado 8.000 euros más de lo que ahora desembolsaría por vender su piso en el centro. Se fue al extrarradio porque quería vivir «desahogado» por las deudas y no puede contener el genio al ver la cantidad que ha abonado de más. «¿Si llego a esperar unos meses, me hubiera ahorrado un pastón! No puede ser que, en función de la fecha de la transacción, te cobren un dineral o algo simbólico», se lamenta.
Nadie duda de que la 'plusvalía' estaba por las nubes. Lucía Martínez la sufrió cuando su padre falleció en abril de 2006 y le quedó en herencia el piso donde ella ya residía antes en la céntrica calle Bizkaia. Pagó más de 4.000 euros. «Encima tendré que agradecerles que me hicieran una bonificación del 50%...», cuenta con humor. Ha recurrido la medida por considerarla injusta, pero será complicado que su recurso prospere. Por eso, ha contactado con otros afectados para «hacer fuerza». El objetivo: que el Consistorio les devuelva al menos una parte.
Sin pago fraccionado
Cuando en Bilbao pagaban unos 720 euros de media y en Portugalete 431, Soledad Martín desembolsó 5.000 euros nada más vender su vivienda baracaldesa. Acababa de gastarse un gran cantidad de dinero en su nuevo hogar, por lo que tuvo que solicitar un préstamo. «Aún lo pago a un interés de la leche. Lo pedí para cumplir con mis obligaciones y ahora se van a forrar a mi costa», protesta.
Martínez recuerda que «no se permite el pago fraccionado» en estos casos y que el Ayuntamiento hace oídos sordos porque es una tasa que grava el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana. «Yo no he especulado con la casa. Podían tener un detalle».










