
El culebrón sobre una posible coalición nacionalista sigue agotando etapas. A pesar de que en las filas peneuvistas esta propuesta no genera excesivo entusiasmo, nadie quiere ser el primero en dar el portazo. Aun así, el tiempo se agota. Legalmente, el plazo para presentar a los comicios generales una coalición se abre este próximo miércoles y concluye el jueves 24. Un apretado calendario que obligará al PNV a tomar en breve una decisión definitiva.
La asamblea nacional que ayer se celebró en Sabin Etxea dejó todo en manos de un EBB que se había reunido poco antes y que lo volverá a hacer mañana, en un cónclave que puede resultar crucial para saber la postura definitiva de los peneuvistas. En todo caso, la asamblea despejó pocas dudas.
Silencio de Egibar
Según fuentes jeltzales, Iñigo Urkullu se limitó a presentar ante sus militantes un exhaustivo informe de las reuniones que ha mantenido las últimas semanas con los dirigentes de EA, EB y Aralar. A pesar de que el presidente del PNV es reacio a presentar listas conjuntas para el Congreso y el Senado, su discurso «no fue anticoalición», sino que sólo enumeró los pros y contras que supondría dar ese paso.
Algo que también hicieron algunos de los presentes en la asamblea. En ese sentido, un afiliado alavés defendió la creación de la coalición, mientras que otros expresaron sus recelos y destacaron que el PNV «tiene mucho que perder y poco que ganar» si presenta listas conjuntas con EA, EB y Aralar. Por su parte, Joseba Egibar, el principal impulsor de la coalición, no tomó la palabra.
En medios peneuvistas se sostiene que el problema para dar luz verde a esta iniciativa no es sólo el poco entusiasmo que genera en gran parte del PNV, sino también la existencia de algunos conflictos que enturbian las relaciones entre los otros posibles socios. Así, por ejemplo, se recuerda que la sintonía entre EB y EA en Álava es mínima y que también ha habido problemas entre la formación dirigida por Javier Madrazo y Aralar.






