
De momento, persistirán pancartas de bienvenida, entrevistas y recepciones, incluidas una con el presidente colombiano, Álvaro Uribe. Después deberán afrontar el trauma causado por los años de secuestro. Una situación para la que necesitarán, ellas y sus familias, asistencia psicológica que según varios expertos podría extenderse durante años.
La noche del viernes ambas mujeres desgranaron en sendas ruedas de prensa sus vivencias como rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La ex parlamentaria del departamento del Huila, Consuelo González, de 57 años, ya ha concertado una cita con el mandatario colombiano porque piensa dedicar sus energías a lograr el acuerdo humanitario que deje en libertad a los 44 'canjeables', con los que la guerrilla quiere negociar la liberación de 500 rebeldes presos.
«Sigo creyendo que la solución es política, es negociada», dijo. La labor, sin embargo, será ardua. Uribe y las FARC no se ponen de acuerdo ni en los mínimos. Mientras, aprovechó para pasear por Caracas con sus dos hijas, sus maridos y su nieta de casi dos años, a quienes no conocía.
Por su parte, Clara Rojas, 44 años, se toma con más calma el regreso a Bogotá, tal vez para no tener que esperar tanto tiempo en su ciudad natal el reencuentro con su hijo, Emmanuel, al que no ve desde hace dos años y medio, quien -como aseguró Uribe- está en un orfanato estatal desde el año 2005.
Lo menos traumática
«Va a haber un proceso de acompañamiento con el fin de la esta situación para el niño sea lo menos traumática posible, se produzca en los términos más normales», comentó la ex candidata a la vicepresidencia y amiga de Ingrid Betancourt en su encuentro con los medios llevando una foto del niño colgada del cuello.
Apareció escoltada por su madre, quien la mantenía agarrada de la mano, y su hermano.
Explicó detalles de su embarazo a raíz de una relación consentida con un guerrillero, y del difícil parto. Confirmó que los ocho meses que tuvo al bebé a su lado «fueron muy difíciles porque teníamos detrás de nosotros todo el tema militar».
Rojas afirmó no tener información del padre del niño. «Ninguna, ni siquiera si sabe si Emmanuel es su hijo. No tengo idea si ellos (las FARC) saben quién es, tengo la información que habría podido morir».
Reconoció que durante sus veinte días de marcha hacia la libertad hubo helicópteros «por un lado y por el otro» creando «dificultades para pasar». Consuelo coincidió: «Indiscutiblemente se presentaron acciones de operaciones militares en la zona donde teníamos que movilizarnos que no nos permitieron la llegada al sitio».
Ellas, como todo el mundo, esperaban recuperar la libertad el día 31 de diciembre. La operación falló porque la guerrilla no tenía al niño, según Uribe, y porque había combates en el área, lo que el Gobierno negó. A juzgar por las declaraciones de las mujeres ambos tenían su parte de razón.






